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miércoles, 19 de enero de 2022

El Palacio del Real de Valencia.....anécdotas a su alrededor

 


                                                PALACIO del REAL DE VALENCIA

 

Plano de Antonio Mancelli de 1608 con las torres de Serranos a la derecha y el Palacio a la izquierda. Enfrente del palacio vemos el puente del Real que se había reconstruido recientemente en piedra.

Este palacio de orígenes musulmanes ocupaba amplios terrenos de lo que hoy es la zona del jardín de Viveros, tuvo varias ampliaciones,  remodelaciones y cambios de estilo hasta su final a principios del siglo XIX en el que se ordenó su destrucción con el discutido argumento, incluso entonces, de evitar su posible utilización militar en la Guerra del Francés (o guerra de la Independencia) en 1810. De paso se vendió  todo lo posible del palacio  para la financiación de la guerra, aunque con los gastos que conllevó el desmontaje, parece que el saldo no fue demasiado alto.

ORIGEN Y BREVE HISTORIA

Nos remontamos a principios del siglo XI durante la desintegración del Califato de Córdoba pocos años después de la muerte de Abu Amir- Almanzor- el año 1002 en Medinaceli, verdadero poder musulmán con el débil califa Hisham II.

Entonces empezó la creación de reinos independientes de Córdoba llamados Reinos de Taifas. Por nuestra zona, el Levante o Shark al Andalus, se crearon las Taifas de Valencia, Denia, Alpuente, Albarracín, Murcia, Almería, Tortosa…..

En el curso de dicha descentralización, descendientes de Abu Amir, Almanzor, los llamados Amiríes, llegaron a nuestra relativamente, poco importante Balansiya. Un nieto de Almanzor llamado Abd Al-Aziz, tomo el poder en 1021 en la Taifa de Valencia y lo mantuvo hasta su muerte en 1061.

            

Recreación de la muralla musulmana del centro del Tossal, con la acequia Rovella en primer termino

En este largo periodo de reinado de 40 años, Abd Al Aziz construyó la muralla musulmana de Balansiya y, entre otras cosas, una Almunia o rahal, esto es, una finca de recreo, situada en la margen izquierda del rio, al otro lado de la ciudad amurallada, con jardines, pabellones y con una acequia, la de Mestalla, que lo atravesaba.

            Esta Almunia se convertirá con el tiempo en el Palacio del Real, residencia de reyes cristianos durante sus estancias en nuestra ciudad. El primero fue el conquistador Jaime I, y más adelante fue habitado por reyes, reinas, virreyes, capitanes generales…, etc, según la época correspondiente, hasta su destrucción en 1810.

Este supuesto de la creación de la almunia es el defendido históricamente incluso por el erudito e historiador Manuel Sanchis Guarner fallecido en 1981 , aunque últimamente se defiende la hipótesis de que el origen correspondería a la finca de recreo del último gobernador almohade Abu Zayd. Sea como sea, el origen musulmán está fuera de duda.

Estatua del Cid de Anna Huntington en la Plaza de España en Valencia

Excepción de los ilustres ocupantes fue el caso de El Cid, que en los cinco años, desde 1094 hasta su muerte en 1099 que estuvo en Valencia, prefirió vivir dentro de la ciudad, en el antiguo alcázar musulmán o en la calle del Salvador cerca del rio, según dice la tradición.

Como era el palacio?, bueno, tenemos la fortuna de que con motivo de la posible visita de Carlos IV a Valencia, en el año 1802, se encargaron hacer unos detallados planos para efectuar las reformas oportunas, planos que realizados por el ingeniero militar Manuel Caballero, se  encontraron en el año 2006 casualmente: "No iba buscando estos planos porque yo no sabia que existían planos tan detallados del Palacio Real, iba buscando materiales ligados a la presencia francesa en la ciudad de Valencia..." como comentó el mismo descubridor de estos planos en una entrevista del año 2009 el doctor en geografía Josep Vicent Boira Maiques.

Por cierto, que este autor ha coordinado un libro editado por el ayuntamiento de Valencia, “El Palacio Real de Valencia” con aportación de datos de gran interés sobre la historia, arquitectura, etc. de este palacio, donde se encuentran explicados con detalle los planos de Manuel Caballero de 1802. 

Este afortunado hallazgo, se produjo en el fondo Suchet de Paris, ya que Louis Gabriel Suchet, mariscal del imperio napoleónico y duque de la Albufera, máxima autoridad de Valencia el año y medio de la ocupación francesa, en su ordenada retirada de nuestra ciudad se llevó dichos planos sin que se tuviese conocimiento de ello.

Vamos a ver algunas anécdotas y  moradores importantes en la evolución de este complejo áulico:

      

Estatua de Jaime I de Agapito Vallmitjana 1890

El primer rey cristiano en utilizarlo fue Jaime I que prefirió fijar su residencia fuera de las murallas de Valencia, aunque  cerca de ellas y bien comunicado con la ciudad, al igual que había hecho en otras residencias reales como en la Aljafería en Zaragoza.

…… Respondieron ellos (los musulmanes) que les placía, y entonces fuimos a la rambla que había entre el (palacio) real y la torre, donde descabalgamos, y vuelta la cara a oriente, lloraron nuestros ojos y besamos la tierra por la gran merced que Dios nos  había hecho”. Llibre dels Feyts de Jaime I, donde narra su entrada a la Valencia conquistada

En este periodo se apunta la construcción de una capilla y seguramente una ligera remodelación del edificio. De hecho, el rey de Castilla Alfonso X “el Sabio”, pernoctó en el palacio en el año 1274 en un viaje a Lyon para defender su pretensión de ser Rey de Romanos del Sacro Imperio, mientras que su séquito tuvo que quedarse en la ciudad, seguramente por la pequeña dimensión del palacio en aquellos primeros momentos.

El hijo y sucesor de Jaime I, Pedro I de Valencia, (Pedro III de la corona de Aragón), apodado “El Grande”,  nacido en Valencia, ya realizó trabajos apreciables en el edificio para que lo habitase su esposa la siciliana Constanza de la familia Hohenstaufen

Retablo en la capilla de Santa Bárbara en la iglesia de san Juan del Hospital. Según la tradición, curó de lepra a la emperatriz Constanza

Esta princesa, -sobrina de una emperatriz de Bizancio llamada también Constanza, emperatriz que está enterrada en la iglesia de San Juan del Hospital de Valencia. Por su memoria se hizo a finales del siglo XVII la capilla barroca de Santa Bárbara en dicha iglesia- es la “responsable” de los derechos de la corona de Aragón sobre el reino de Sicilia que tantos quebrantos y alegrías traerá a través de varios siglos.

Los hijos y sucesores de Pedro I, Alfonso I de Valencia, Jaime II de Valencia, nacidos ambos en Valencia y el hijo de Jaime II, Alfonso II “El Benigno” de Valencia, dieron otro impulso constructivo al palacio adecentando el Llano del Real, el espacio entre el edificio y el cauce del rio. Llano que serviría como un lugar donde se celebraban fiestas, torneos, etc.

Después de Alfonso II, su sucesor, el rey Pedro II de Valencia (Pedro IV de la corona de Aragón) conocido como “El Ceremonioso”, reinó durante unos 50 años en la corona de Aragón. Durante su reinado se  trasladó la sala de la Audiencia a dicho palacio en 1361.

      
Dibujo de Anton Wyngaerde del palacio del Real. 1563. 

En 1347, la reina Maria de Navarra, primera esposa de Pedro IV, dio a luz a un hijo en Valencia, falleciendo los dos, el hijo y la reina con pocos días de diferencia.

Pedro IV, se casó rápidamente con Leonor de Portugal, con la que, en pleno conflicto de la Unión con aragoneses y valencianos, tuvo lugar un curioso episodio en nuestro palacio, contado en su Crónica

Estando los reyes en El Real, repito, en plena revuelta de La Unión, el palacio fue asaltado por una multitud encabezada por un barbero, un tal Gonzalo, que le conminó a bailar con la reina cantándoles temas peyorativos, evidentemente una gran humillación para el monarca. En la Crónica de El Ceremonioso se dice que le cantaba “Mal aja que sen yrá encara ni encara” (mal haya quien marchará, ahora, ahora)

            En 1348 estalló la peste en Valencia, la primera de ocho epidemias a lo largo del siglo XIV, y los de La Unión dejaron partir a los reyes camino de Teruel.

No quedaron así las cosas y después de vencer a la Unión Aragonesa en la batalla de Épila en julio de 1348, Pedro IV se enfrentó a los unionistas valencianos venciéndolos en la batalla de Mislata en diciembre del mismo año.

El rey, ya en nuestro palacio de nuevo, mandó ejecutar a los principales dirigentes de la revuelta de la Unión, y en cuanto al que le había ofendido en aquel baile, también lo ejecutó cantándole, según la Crónica, “.. e qui nous rossegará susara e susara….” (y quien no os arrastrará, después, después?…). Claro, el tal Gonzalo murió arrastrado y ahorcado

En fin, comentar que había una campana de bronce con la que se convocaba al pueblo en la revuelta, pues bien, Pedro IV mandó fundirla y la hizo tragar a algunos de los dirigentes…..

Por su situación fuera de las murallas de la ciudad el palacio tenía riesgo de ser atacado fácilmente, como ocurrió años después, en 1363, en plena guerra de “Los Dos Pedros”.

Valencia fue sitiada por Pedro I “el Cruel” de Castilla, incendiando nuestro palacio aunque sin tomar la ciudad.

           

Escudo de la ciudad de Valencia. Doblemente Leal.

Un año después, volvió Pedro de Castilla también sin éxito, a sitiar Valencia, siendo estos dos episodios de defensa de Valencia en nombre del rey Pedro IV de Valencia, los que le valieron las dos L al escudo de la ciudad.

En 1392, un año y pocos meses después del asalto a la judería de Valencia, otro inquilino del palacio, el rey Juan I “el Cazador”, entró en la ciudad “liquidando” las responsabilidades del pogromo, el asalto violento a la judería de Valencia de 1391.

Durante el siglo XV, fue importantísima la contribución al desarrollo del palacio de la estancia durante años en él de Maria de Castilla, la mujer de Alfonso “el Magnanimo”, casados en 1415 en Valencia por el aragonés Benedicto XIII, el “Papa Luna”.

Desapegado de su esposa, el Magnánimo tuvo con la siciliana Giroldina Carlino, su primogénito Fernando o Ferrante que sería su sucesor en el reino de Nápoles, y posteriormente tuvo como amante estable a la napolitana Lucrecia d´Alagno, con la que no tuvo hijos. Para ver la importancia de esta relación, Lucrecia intentó que el papa, que era Calixto III, anulase el matrimonio con Maria de Castilla para casarse con Alfonso, cosa que el papa setabense no concedió.

Castel Nuovo en Nápoles, inspiración para la forma circular de las Torres de Quart en Valencia

Alfonso se dedicó a la conquista de Nápoles, ciudad que capituló en 1442, entrando en ella de forma permanente el siguiente año después de haber conquistado todo el territorio peninsular del amplio reino de Nápoles, se instaló en el Castel Nuovo, y no volvió nunca a sus reinos aragoneses de los que se había “despedido” varios años antes.

Por cierto, que el Santo Cáliz estuvo un tiempo en el palacio del Real hasta que fue depositado en prenda de un préstamo para financiar a Alfonso V  sus “aventuras” napolitanas en la catedral de Valencia, donde sigue al no haber devuelto el préstamo…..

            

Santo Cáliz en la sala capitular de la catedral de Valencia

Durante el reinado del “Magnánimo”, los reinos peninsulares, Aragón, Valencia y Mallorca y el principado de Cataluña  que formaban la parte “española” de la Corona de Aragón, fueron gobernados unos y otros intermitentemente por su esposa Maria de Castilla y por su hermano Juan, que reinó luego como Juan II (fue el padre de Fernando el Católico), a partir del momento en que el Magnánimo partió a la conquista napolitana, residiendo largo tiempo en nuestro palacio.

En esa época, el palacio adquirió una importancia representativa, al ser sede bastante estable del gobierno de los reinos peninsulares y de Mallorca y establecerse la corte en él.

Maria fue una gran gobernante, fiel a su marido el rey en los conflictos internos, a pesar del distanciamiento personal, sobre todo con Cataluña, pero también mediando con Castilla en sus interminables enfrentamientos.

Si en 1361 la sala de la Audiencia se instaló en el palacio, en 1419 se trasladó al palacio también el Archivo del Reino.

Además de las muchas reformas realizadas en este periodo en el palacio, en 1437 se instaló en una de las torres un reloj “damunt lo terrat del reial".

Otro tema curioso es el establecimiento de un zoológico variopinto en él en época de Fernando el Católico, añadiendo a los leones, etc. ya existentes, gacelas tigres, pavos reales... y demás animales no usuales por estas tierras.

Recreación del Palacio del Real

 A primeros del siglo XVI, el palacio tuvo como “inquilina” a la competente Juana de Aragón, hermana de Fernando el Católico y viuda de Ferrante de Nápoles, llamada la “Reina Triste”, que trató de recrear la corte napolitana en nuestro palacio.

Otro momento de esplendor del palacio fue, también en el siglo XVI, cuando en Valencia se estableció después  de las Germanías una corte virreinal donde se instaló la viuda de Fernando el Católico , Germana de Foix, casada con el duque de Calabria, Fernando de Aragon, en 1526 en el que fue su tercer matrimonio. Ambos fueron nombrados virreyes vitalicios.

Puente del Real en el plano de Wyngaerde. se nota construido en mampuesto y madera.

Como anécdota del periodo, cuando el emperador Carlos I vino en mayo de 1528 después de acabar Las Germanías, a jurar los Fueros a Valencia, el puente del Real, entonces de madera, se desplomó y más de mil personas cayeron al rio según la crónica..

En 1589 otra gran riada se llevó de nuevo al puente del Real por delante, reconstruyéndose  pero ya todo de piedra estando listo para la boda de Felipe III en Valencia en 1599

El último gran momento de esplendor de nuestro palacio fue a la muerte de Germana de Foix, ya que su viudo el duque de Calabria, Virrey del reino de Valencia, casó con la culta y humanista Mencía de Mendoza, admiradora de Erasmo de Róterdam, que tuvo contacto estrecho con Luis Vives y otros destacados personajes culturales en Breda (Países bajos) durante su primer matrimonio con el príncipe flamenco Enrique Nassau III

            

Tabla central del tríptico de El Bosco, con luchas de ángeles y demonios en las cuatro esquinas

Mencía era una gran coleccionista de arte y libros, a ella debemos tener en Valencia cuadros como el tríptico de la pasión, del Bosco (o quizás de su taller), actualmente en el museo de Bellas Artes San Pio V de Valencia.

Con su marido, constituyeron una brillante corte renacentista en Valencia, tuvieron una gran biblioteca, quizás la mejor capilla musical de la corona y se desarrollaron gran cantidad de acontecimientos literarios y artísticos en el palacio.

Podríamos tomar esta fiesta en el palacio del Binche, cerca de Bruselas, en 1549 en honor del príncipe Felipe, futuro Felipe II, como ejemplo del esplendor de las desarrolladas en nuestro palacio en Valencia en esa época.

            Durante el virreinato de Fernando de Aragón,  el último en ser vitalicio, se comenzó a construir el monasterio de San Miguel de los Reyes en Valencia sobre un antiguo monasterio de los monjes del Cister. Fue regido por monjes Jerónimos (al igual que, posteriormente el monasterio del Escorial).

Fernando falleció en 1550 cediendo sus bienes al monasterio de San Miguel de los Reyes y Mencía falleció en 1554, Con ellos se fue el esplendor del palacio y comenzó una época en la que se reavivo únicamente en función de las visitas reales de los Felipes, como la visita de Felipe II en 1564 para jurar cortes o la de Felipe IV en 1645 con motivo de las ultimas Cortes celebradas en Valencia.

Excepción, fue el uso del palacio en la boda de Felipe III, ya rey, y su hermanastra Isabel Clara Eugenia con los hermanos Margarita de Austria y Alberto de Austria en abril de 1599 en la catedral de Valencia, que lo habitaron unos dos meses y medio.

Cuadro del enlace, oficiado por el Patriarca Juan de Ribera. En la parte central del tríptico se ve la parte inferior del retablo de plata renacentista, retablo que en la guerra de la Independencia fue enviado a Mallorca para fundirlo y obtener monedas para financiar la guerra.

La noche de la boda, hubo una gran fiesta en nuestro palacio mientras que el domingo siguiente, la hicieron en la Lonja, donde “regalaron” a los invitados la riquísima vajilla usada en la celebración. Luego baile en la sala de las columnas en la misma Lonja.

Durante el periodo borbónico, a partir de primeros del siglo XVIII, el palacio sirvió como residencia de los capitanes generales además de seguir usando las salas para reuniones del Consejo y varias actividades, teniendo lugar varias remodelaciones para adaptarlo a los nuevos fines.


Plano del palacio. Padre Tosca de 1704 

 

Grabado de José Fortea de 1738, obsérvese la modificación de la torre del palacio ya con chapitel y cruz en la parte superior de la torre. También se ve la entrada a la Alameda (antiguo paseo del Prado), con las esculturas de Felipe V y de su primera esposa Mª Luisa de Saboya y también las torres de los guardas a los lados del paseo.

La última gran intervención en el palacio se realizó con motivo de la posible visita de Mª Luisa de Saboya, primera mujer de Felipe V, aunque esta finalmente no vino. El que si utilizó estas reformas fue el propio Felipe V en su visita en 1719 a nuestra ciudad.

Las últimas reformas  fueron hechas a propósito de la visita de Carlos IV con su familia en 1802 de vuelta a Madrid desde Barcelona donde se acababa de casar el futuro Fernando VII con su primera mujer, su prima napolitana Mª Antonia de Nápoles.

              

Fruto de esta visita es el cuadro de la familia de Carlos IV con las artes, pintado por el valenciano Vicente Lopez Portaña.

 Vicente Lopez, fue el pintor del retrato de Goya probablemente más conocido, cuando don Francisco contaba 80 años, un par de años antes de fallecer en Burdeos.

Posteriormente, estando mal usado el palacio, llegó en plena guerra de la Independencia  el mariscal francés Moncey en 1808 a conquistar Valencia, cosa que no consiguió. Después de la primera intentona del mariscal Suchet de tomar Valencia en 1810, el capitán general José Caro Sureda ordenó la destrucción del edificio para evitar su posible uso militar en otro ataque francés, como indicamos al principio del post.

Muntanyeta del general Elio y parte de la excavación del palacio

Fin de un soberbio edificio histórico en nuestra ciudad y aunque hubo algunos intentos de reconstrucción, estos no llegaron más que a amontonar ruinas en la llamada “Montañita del general Elio”.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Murallas de Valencia......y curiosidades




Pintura de Anton van der Wyngaerde. Valencia 1563. Por encargo de Felipe II

     Estas murallas, las “cristianas”, con las torres de Serranos en primer plano, que vemos en esta pintura cuyo original está en Viena, fueron construidas a mediados del siglo XIV. Luego lo veremos un poco más despacio.



       Para hacernos una idea de la extensión de las distintas murallas, Romana, Musulmana y Cristiana, y de los distintos barrios "especiales", Judería, Morería y Mancebía, he englobado todos en el mismo plano, usando el de Antonio Mancelli de 1.608 como base. Como el perimetrado es personal, y no soy un experto en esto, considerarlo como bastante aproximado

   Muralla Romana.

     Valencia, casi desde su fundación por los romanos en el año 138 a. C. estuvo amurallada. De la muralla de la Valentia romana, construida la primera en época republicana, se están, poco a poco, excavando restos, teniendo sus limites aproximados entre la calle de Serranos, plaza de la Reina, calle Avellanas (desde el actual nº 14) y hacia el rio sin llegar a él por la calle del Salvador para cerrar en la calle Serranos.

    En la infografía de abajo se ve un hueco en el centro que era el foro romano, zona donde hoy está la Almoina, la basílica de los Desamparados, la plaza de la Virgen......

     Casi en línea recta, de norte a sur, se ve el cardo máximo romano, la actual calle san Vicente desde la plaza de la Reina saliendo de Valencia, parte de la Vía Augusta de Roma a Cádiz.



 Reconstrucción infográfica del centro arqueológico de l’Almoina de la Valentia amurallada en época romana.

          Muralla Árabe

     Posteriormente, ya en el siglo XI, al deshacerse el Califato de Córdoba, uno de los amiríes, Abd al Aziz Ibn Amir, nieto de Almanzor, fue rey de Valencia durante unos 40 años, siendo el constructor de la muralla musulmana de la que quedan pocos restos visibles en la calle y en general en mal/ muy mal estado.



    Torre musulmana en la calle d’en Borras    



 Lienzo de la muralla musulmana en la calle Salinas.

     El mejor lugar público para contemplar las murallas musulmanas bien conservadas, es la galería del Tossal. Merece la pena la visita para hacerse una idea.



 Muralla musulmana en la galería del Tossal   
   


   
Reproducción de la muralla en la misma galería, donde se ve un brazo de la acequia Rovella.



  Mapa de las murallas musulmanas de Valencia con sus siete puertas y los dos puentes de madera existentes (en azul). En principio fueron cinco las puertas, y posteriormente en el siglo XII se amplió la muralla y pasó a tener siete puertas de acceso. Por cierto, Jaime I entró después de la rendición de Valencia por la puerta de Bab ibn Sajar, cerca de  donde hoy está la iglesia del Temple.

     Este rey musulmán Ibn Amir fue también el constructor del palacio árabe, germen del posterior palacio Real donde están hoy los Viveros (Jardines del Real). Palacio Real destruido por orden “nuestra” durante la Guerra del Francés en 1810.



 Reconstrucción infográfica por investigadores de la UPV del aspecto que presentaría el palacio Real donde están hoy los viveros.



 Pintura figurativa de la fachada del palacio Real


      En la muralla musulmana, en el año 1400, se abrió el Portal de Valldigna, era una puerta para comunicar con el recinto de la morería. 

     En la calle del mismo nombre entre el portal y la calle Baja, estaba la primera imprenta de Valencia en la que se imprimió 
Obres e trobes en lahors de la Verge Maria”.
 Fue el primer incunable español escrito en lengua romance.

      Este poema fue el ganador de un concurso literario convocado ese mismo año de 1474 en que fue impreso.

      En esa misma imprenta de Fernandez de Cordoba y Lamberto Palmart tambien se imprimió la Biblia en lengua romance, traducida por Bonifacio Ferrer- hermano de san Vicente Ferrer- a primeros del siglo XV en la Cartuja de Porta Coeli e impresa en 1478.

      Biblia que era la primera traducción a lengua romance de "La Vulgata", aquella Biblia traducida al latín por Geronimo de Estridon en el siglo IV/V. Traducida de "lengua latina en la nostra Valenciana per lo molt reverend micer Bonifaci Ferrer" según consta en la parte conservada de dicha Biblia. 

      



 Placa conmemorativa en dicha calle

     Hablando de la época de la construcción de la muralla cristiana en el siglo XIV, me gustaría resaltar la figura poco conocida, la del Jurat en Cap Francesc de Vinatea, representada en una estatua muy vista en la plaza del ayuntamiento de Valencia enfrente del ateneo.



 Francesc de Vinatea en la plaza del Ayuntamiento


     Francesc de Vinatea era el “jurat en cap”, cabeza del órgano ejecutivo de Valencia y en 1333 se enfrentó al rey Alfonso IV de la corona de Aragón - Alfonso II de Valencia- con motivo del intento del rey de repartir el reino entre su hijo del primer matrimonio y los hijos que tuvo con su segunda esposa, una princesa castellana.

     Con su primera esposa Alfonso tuvo al futuro rey Pedro IV “el Ceremonioso”, el constructor de la muralla cristiana, y su segunda mujer quería repartir el reino con los hijos que tuvieron, reparto contrario a los Fueros del reino de Valencia.

     Francesc de Vinatea defendió encendidamente los fueros ante los reyes por este tema cuando estos estaban en Valencia. Se jugó mucho en el envite (hasta la vida), pero ganó y el reino de Valencia siguió íntegro.

          Murallas Cristianas

     Las murallas “cristianas”de Valencia fueron mandadas construir en época del rey de la Corona de Aragón  Pedro IV “El Ceremonioso” -Pedro II de Valencia-, a mediados del siglo XIV, Eran tiempos de guerra contra Castilla, guerra llamada de “los dos Pedros” ya que el rey castellano también tenía por nombre Pedro, Pedro I “el Cruel”.

     Las murallas se mantuvieron hasta mediados del siglo XIX en que en 1865 durante el reinado de Isabel II, el gobernador civil de Valencia Cirilo Amorós consiguió la autorización para su demolición para la ampliación de la ciudad.

     Por cierto, que esta guerra de “los dos Pedros” fue el origen de las dos L que figuran en el escudo de la ciudad de Valencia, ya que Pedro “El Ceremonioso” se las concedió como ciudad doblemente  Leal al resistir a dos asedios de las tropas castellanas.



 Escudo oficial de la ciudad de Valencia donde se ven las dos L coronadas

     Una vez construida la muralla cristiana y acabada la guerra de “los dos Pedros”, ya con más tranquilidad y menos prisas, se derribó la antigua puerta de la muralla situada en Serranos, y se construyó la actual monumental y emblemática puerta de Serranos que conocemos hoy.



   La construcción fue efectuada entre 1393 y el 19 de marzo de 1398 en que se concluyeron las tareas de limpieza ya con la torre construida tal como la conocemos hoy. ¿Exactamente igual?.

     Bueno, pues No, aparte las distintas rehabilitaciones y los derribos de casas adosadas a ellas, la diferencia más notoria está en las almenas, veámoslo:



 Portada del libro de Eiximenis editado en 1499 donde se ve al franciscano con el libro en la mano, a los jurados de Valencia arrodillados  y al ángel custodio. Se ven claramente las almenas coronadas a diferencia de las actuales planas.



 Panel cerámico en la iglesia de Santa Mónica 

     Ese mismo monje franciscano, Francesc Eiximenis, en cierta rivalidad con el dominico Vicente Ferrer, es el que en la famosa entrada de Vicente Ferrer bajo palio a Valencia en 1412 le preguntó “¿com  va la vanitat?”, contestando agudamente el dominico “Va y ve, pero no es deté”.

     A lo que íbamos, estas almenas coronadas que  “sobresalían más de 6 palmos, formando una magnifica corona”, se eliminan debido a su estado de deterioro en 1775, dejando los merlones planos.



 Almenas planas, tanto en la barbacana como en las torres.

     Posteriormente, en su remodelación de finales del siglo XIX, una vez acabada su función de cárcel, se aprobó restituir las coronas, pero al final no se realizó, quedando como las vemos ahora.

     La construcción de esta puerta monumental y representativa de la pujanza valenciana de la época, fue encomendada en 1392 al “mestre pedrapiquer” Pere Balaguer, quien hizo un viaje por parte de la corona de Aragón, tomando en consideración tanto la puerta del monasterio de Poblet como la puerta de San Miguel en Morella.



Puerta Real del monasterio de Poblet construida en época de Pedro IV el Ceremonioso, siglo XIV




 Puerta de San Miguel en Morella, también construida en  la 1ª mitad del siglo XIV



    Tracería ciega de la entrada a las torres de Serrano. Sirve de ejemplo del cuidado y preciosismo utilizado en la realización de nuestras torres.

     Como se ve, a pesar de la “inspiración” en las torres poligonales citadas, nuestra puerta supera ampliamente en decoración, monumentalidad y belleza a ambas dos puertas.



 Decoración del último cuerpo del Miguelete, también del mismo mestre pedrapiquer Pere Balaguer, con similitud de tracería.

      El nombre de Serranos, viene dado por ser el camino de entrada a la ciudad de la serranía aragonesa y de la comarca valenciana de Los Serranos, además de ser entrada para la parte norte del reino y de Cataluña. Recordar que Jaime I había donado los alrededores de la zona para la instalación de los repobladores turolenses y zaragozanos.

      Vamos a ver algunas anécdotas sobre la utilización de estas torres:

     ¿Nos acordamos de que a principios de la guerra civil se bombardeó Madrid?, bueno, pues para proteger las grandes obras de arte del museo del Prado y varias dependencias más, se decidió por parte de las autoridades republicanas el traslado de las más importantes obras de arte a Valencia, adonde se había trasladado la capital republicana en noviembre de 1936.



 Embalado de un cuadro en el Prado para su transporte a Valencia

     Por cierto, que el presidente de la república, Manuel Azaña, escribió parte de sus memorias cerca de la cartuja de Porta Coeli, en una finca llamada “ La Pobleta”, que fue su residencia durante la capitalidad de Valencia hasta octubre de 1937.

     El 30 de agosto de 1936 se cierra el museo del Prado al público con motivo de la guerra civil y se empiezan a trasladar a la planta baja los principales cuadros así como el acondicionamiento del museo para prevenir posibles bombardeos.

     Como curiosidad comentar que el 3 de noviembre, se publican unos versos en el periódico    “ La Libertad” sugiriendo el cambio de las obras de arte por armas. Afortunadamente sin mucho éxito.

     La primera expedición de obras de arte a Valencia, partió de Madrid el día 10 de noviembre, llegando sin novedad. En total, salieron de Madrid para varios destinos quinientos veinte y cinco cuadros, ciento ochenta y cinco dibujos de Goya y el tesoro del Delfin.


 Uno de los camiones empleados en el traslado

     Bueno, pues las grandes obras del Prado enviadas a Valencia, se colocaron en dos lugares que se protegieron de posibles ataques aéreos, uno fue el seminario/iglesia del Patriarca, y el otro, las torres de Serranos.

     Para la protección de los cuadros guardados en las torres de Serranos ante posibles ataques aéreos, se dispusieron tanto una bóveda de hormigón armado de 90 cm. de espesor, como capas de cascaras de arroz  que servían tanto como amortiguador como para absorber humedades, así como capas de tierra y en la terraza sacos terreros. En 1944 se eliminó la bóveda de hormigón.

     Debido a los destrozos efectuados en los primeros días de la guerra civil en obras de arte fundamentalmente en edificios religiosos en toda la zona republicana con la negativa y nefasta publicidad en el exterior, por parte del gobierno de la república se colocaron carteles para tratar de detener estos maltratos a obras de arte.



Cartel de la república. "Curiosamente" con una Virgen coronada con El Niño

     Igualmente, por parte de autoridades artísticas europeas se pidió conocer la realidad de las protecciones dispensadas por el gobierno republicano a las obras de arte, acordando el envío de una comisión europea, para su comprobación.

     En agosto de 1937 llegaron a Barcelona Frederic Kenyon y James Mann, del British museum y de la Wallace collection. Visitaron Madrid y Valencia



 Miembros de la comisión Europea en Valencia delante de Las Meninas. 1937 en la iglesia del Patriarca



Cartel utilizado en la exposición internacional de París en 1937 por parte del gobierno republicano, donde se ven las torres de Serranos como baluarte defensivo del arte contra ataques aéreos, delante de una ciudad en llamas.

     En esa misma exposición, se presentó el Guernica, encargo de la república a Pablo Picasso, que residía en París.




     Una vez acabada la guerra, las torres sirvieron de fondo a uno de los altavoces instalados en la ciudad para trasmitir instrucciones y noticias.

     Veamos otra curiosidad tanto de las torres de Quart como de las de Serranos:

     Como hemos comentado al principio, la muralla cristiana fue derribada en 1865 para la ampliación de la ciudad, y de paso dar trabajo a gran número de jornaleros debido a la gran crisis económica del momento.

     Pero quedan estas dos torres, ¿por qué?.

     Bueno, el último rey que hizo su entrada a Valencia por Serranos, fue Felipe II en enero de 1586, cuando la casa de la Ciudad era, también, utilizada como prisión en su piso superior.



 Antigua casa de la Ciudad, derribada en el siglo XIX, que estaba donde hoy están los jardincillos al lado del Palau de la Generalitat.

     En dicho edificio, en la sala que se utilizaba para las reuniones de los Jurados, se construyó a lo largo de la primera mitad del siglo XV el artesonado que hoy vemos y admiramos en el salón del piso superior o “cambra daurada” del consulado del mar de la Lonja.



Alfarje en la "cambra daurada" del consulado de la Lonja

     En estos casi 600 años, ha sufrido varias incidencias hasta que en 1866 se desmontó y estuvo a punto de venderse como madera al peso, pero finalmente en 1920 se colocó en esta sala del consulado del mar añadiéndose  dos jácenas adicionales para su correcto encaje.

     Veamos dos tallas de este maravilloso alfarje (parece que es más técnicamente correcto llamarle alfarje que artesonado)



Pelea entre dos animales fantásticos con busto y cabeza humana


Dos águilas enfrentadas

     En febrero de 1586, se produjo un incendio en la prisión de la casa de la Ciudad y se decidió habilitar las torres de Serranos como prisión para los “ cavallers y homes honrats”, empezando las obras de adaptación en las torres para su uso como prisión.



 Foto de 1888 del exterior de las torres de Serranos donde se aprecian las ventanas de las celdas abiertas en las torres.

     En 1609 ya estuvieron en ellas algunos de los cabecillas de la revuelta producida en la expulsión de los moriscos, siendo ya utilizada también por presos menos elitistas  que los previstos inicialmente.

    También las torres de Quart fueron utilizadas como prisión, motivo por el cual, al ser las dos torres utilizadas como prisiones, se salvaron del derribo de la muralla en 1865.


 Torres de Quart todavía tapiados los grandes vanos que daban al interior de la ciudad por su acondicionamiento como prisión.

     Las murallas cristianas, fueron construidas con 12 puertas de acceso, con un perímetro de unos cuatro kilómetros y medio de longitud dejando dentro de ellas a los cuatro grandes conventos de las ordenes mendicantes, Dominicos, Franciscanos, Agustinos y Carmelitas que se habían instalado extramuros en el siglo XIII .

      Enlazaban la actual calle Colón, llegando al río por c/ Jativa  y Guillem de Castro, cerrando la muralla por el contorno del rio hasta la antigua ciudadela en que empalmaba de nuevo con la calle Colón.



 Trazado de la muralla cristiana basado en el plano de Valencia del padre Tosca de 1704. Se aprecia perfectamente el contorno de la muralla.

      Torres de Serrano en primer término al lado del rio y el portal de San Vicente al fondo de la rectilínea calle San Vicente, que era parte del antiguo Cardo romano de Valencia en la Vía Augusta desde Roma a Cádiz.



Litografía de 1858 de Alfred Guesdon pocos años antes del derribo de las murallas.

     Guesdon realizó varias fotos desde un globo que le sirvieron de base para la litografía. El puente de San José y el portal Nou en primer plano.

     Las puertas de Serranos, desde su construcción como emblema de Valencia, fue testigo durante casi dos siglos de entrada de reyes, cardenales, Papas, reliquias y casi todo el que se precie….

     Reyes de la corona de Aragón, entraron Martín el Humano en 1402, Alfonso “el Magnánimo”  en 1424, Juan II en 1459, Fernando de Aragón (luego Fernando “el Católico”) como príncipe, entro en 1469, hasta Felipe II en 1586. Luego ya fue utilizada como prisión hasta 1888.

     Como Papas, entraron Benedicto XIII, el Papa Luna, el de “sigo en mis trece” en 1414, también el entonces cardenal Rodrigo de Borja, en 1472.

     En general, en las entradas habían espectáculos y ceremonias de bienvenida, como niños disfrazados de ángeles que bajaban de las torres cantando con acompañamiento musical, con los vanos de las torres llenos de autoridades y espectadores.

     Para acabar este post, quiero comentar un espectáculo celebrado como conmemoración del 300 aniversario de la canonización de San Vicente Ferrer en julio de 1755.



 Grabado de Carlos Francia.


     Se trata de diversos espectáculos náuticos realizados entre los puentes de la Trinidad y del Real donde se colocó un dique de ocho palmos de altura que daba para crear un lago entre los puentes y rebosar el exceso de agua al no llegar el dique a cubrir los arcos del puente.

     Se realizó una Naumaquia (como se lee en la filacteria en la parte superior del grabado) tipo romano con un combate -en este caso simulado- entre una flota musulmana y otra cristiana.

     Adivinamos quien fue el vencedor?, y quien apareció para ayudar a la victoria?, efectivamente apareció San Vicente Ferrer y los barcos “musulmanes” se batieron en retirada.

     Naumaquia junto a espectáculos de pesca y juegos náuticos, con conciertos en barcas al anochecer y castillos de fuegos artificiales, incluyendo una reproducción del volcán Vesubio en la orilla del puente que daba al palacio Real.


     Todo esto junto con la espectacular vista de la ciudad  amurallada con los campanarios y torres que vemos en el grabado de esta naumaquia tomada desde San Pio V (a la izquierda se ve el “Vesubio” en erupción), tuvo un gran éxito entre la ciudadanía  valenciana de la época.