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sábado, 19 de enero de 2019

¿Qué fue de Agamenón después de la guerra de Troya?. Casandra, Agamenón, Clitemnestra, Egisto

  
     Después de haber visto con un poco de detalle a los personajes importantes del ciclo troyano, vamos a ver que ocurrió con algunos otros protagonistas con historias cruzadas.

     Empezamos por una princesa troyana llamada Casandra de una gran belleza, una de las múltiples hijas del rey Príamo de Troya con su mujer Hécuba .


Casandra, por la pintora Prerrafaelita Evelyn de Morgan, con Troya ardiendo, en un gesto de desesperación por no haber sido creída en su profecía.

     El enamoradizo dios Apolo se enamoró de Casandra y le prometió el don de la profecía si se hacía su amante. Casandra aceptó y recibió el don pero no cumplió con su parte, y el cabreado Apolo le dijo que sus profecías, aunque ciertas, no serían creídas.



                                   Caballo de Troya en Canakkale, cerca de la antigua Troya

     De hecho Casandra profetizó que el caballo de Troya contenía a los soldados aqueos que luego la invadieron y quemaron. Otro de sus vaticinios fue que Eneas, casado con Creusa,  hermana de Hector, fundaría  una nueva Troya, y así fue, los descendientes de Eneas fundaron Roma.

     También profetizó la muerte del rey Agamenón a manos de su mujer, Clitemnestra, y su propia muerte como veremos enseguida.



Agamenón, sentado, recibiendo, según la Ilíada, la petición de Crises, sacerdote de Apolo sobre su hija Criseida. Crátera de figuras rojas s. IV a.C.

     Sobre Agamenón, decir que era el rey de Micenas que casó con Clitemnestra (hermana de Helena) y fue el “director de operaciones” de los aqueos durante la guerra de Troya.


Clitemnestra según el pintor prerrafaelita John Collier. Por cierto Collier es el pintor de la Lady Godiva de los bombones belgas.

     Clitemnestra, mujer de Agamenón y hermana de Helena de "Troya", fue madre de Ifigenia, Orestes y Electra, como hijos que nos suenan a todos.


Egisto muerto por Orestes. Jarra de vino de figuras rojas en el Louvre

     El cuarto personaje, Egisto, es un personaje singular por su nacimiento y vida. En lo que nos afecta, era primo de Agamenón, aunque estaba desterrado o huido de Micenas al principio de la guerra de Troya.

     Una vez presentados los personajes vamos a ver cómo se entrecruzan sus vidas:



                          Apolo y Dafne. Escultura de Bernini en otro lance amoroso del dios Apolo 

     Casandra se hizo sacerdotisa de Apolo y hacia el final de la guerra, el héroe aqueo Áyax el Menor trató de capturarla. Ella se refugió en el templo de Atenea, lugar inviolable teóricamente, pero Áyax la sacó a la fuerza de allí destruyendo la estatua de Atenea a la que Casandra estaba agarrada.


Casandra abrazada a la estatua de Atenea, el Paladio, con Áyax el Menor detrás de ella. Copa ática de figuras rojas del siglo V a.C.

     Claro, Atenea se enfadó y pidió a Poseidón, dios del mar, que en el viaje de vuelta hiciera naufragar el barco de Áyax, como así lo hizo. Fin de Áyax el Menor.

     Bueno, la raptada Casandra fue atribuida a Agamenón como botín de guerra y este se enamoró perdidamente de la todavía virgen Casandra. La saga dice que al llegar de vuelta a Micenas ya tenían gemelos.

     En el ciclo troyano hay un personaje, Palamedes, que descubre a Odiseo cuando éste se ocultaba para no ir a la guerra, cosa que Odiseo no le perdonó nunca y consiguió con un falso ardid que durante la guerra Agamenón le condenara injustamente a muerte.



La venganza de Nauplio, de Rosso Fiorentino s. XVI

     El padre de Palamedes, Nauplio, afectado, juró venganza y aparte de encender fuegos simulando faros en las rocas para estrellar a los barcos aqueos a su vuelta, fue contando historias a las mujeres de los aqueos sobre sus maridos en Troya, con lo que estas, para vengarse, empezaron a tomar amantes.


Egisto y Clitemnestra antes de asesinar a Agamenón, al fondo descansando. Pierre Guerin alrededor del año 1.800

     Una de ellas fue Clitemnestra que tomó como amante a Egisto. Cuando Agamenón llegó a Micenas, se produjo una tensa situación que se resolvió cuando en un complot urdido entre Egisto y Clitemnestra, esta asesinó a su marido Agamenón y posteriormente a la amante de este la adivina Casandra. Como es natural, Casandra ya había adivinado su muerte.

   En la Odisea, Aquiles y Agamenón, ambos muertos, se encuentran en el Hades y después de decirle Agamenón “ …tu gloriosa fama, oh Aquiles, subsistirá perpetuamente entre todos los hombres”, le añade “Pero yo, ¿Cómo he de gozar de tal satisfacción  si después que acabé la guerra y volví a la patria, me aparejó Zeus una deplorable muerte por mano de Egisto y de mi funesta esposa?”.


Las Erinias, diosas de la venganza, atormentando a Orestes después del asesinato de Egisto. Por el pintor academicista francés William-Adolphe Bouguereau.

     Pero no todo el mundo estaba contento y con el tiempo Orestes y Electra, hijos de Agamenón, preparan un plan para asesinar a Egisto, cosa que consiguen, y en algunas versiones también matan a su madre Clitemnestra. Luego Orestes es perseguido por las Erinias…….. la saga continua, parece eterna

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Ifigenia..... en Áulide



    
     Ifigenia, princesa Micénica, era hija de Agamenón, rey de Micenas y de Clitemnestra la hermana de la famosa Helena y es probablemente el primer caso conocido de anteponer el interés del Estado al suyo propio, veámoslo:



Máscara de "Agamenón". Descubierta por Schliemann durante la excavación de Micenas. No hay constancia de a que personaje representa. 

    Una vez decidida la guerra contra Troya después del “rapto” de Helena por el príncipe troyano Paris, los aqueos se reunieron en el golfo de Eubea, en una ciudad llamada Áulide, al este de Tebas y al norte de Atenas, cerca de la actual ciudad griega de Chalcis, listos para zarpar hacia Troya, pero no era tan sencillo….  

    Faltaban los vientos para la travesía, que no llegaban, por lo que consultaron al adivino Calcas que indicó que se tenía que sacrificar a Ifigenia para que volviesen los vientos favorables. Seguramente soplarían los anuales vientos Etesios, de norte a sur, con lo que no podrían zarpar hacia el norte....

     La razón era que la diosa Artemisa (la diosa cazadora) estaba molesta, seguramente por haber cazado Agamenón una corza,” jactándose de aventajar incluso a Artemisa” o quizás por haber Agamenón cazado en terreno consagrada a dicha diosa, en fin, que Artemisa estaba que trinaba.



Artemisa, la Diana cazadora romana. Copia en mármol del original griego del siglo IV a.C. en bronce

      El que los humanos pensasen en igualar o incluso superar en habilidad a los dioses provocaba en estos una reacción furiosa por la que el dios de turno tenía que castigar al atrevido e inconsciente humano, recuérdese, por ejemplo, la fábula de Aracne con la diosa Atenea, pintada magistralmente por Velázquez     


Velázquez, Las Hilanderas. Museo del Prado

     En esta fábula, la mortal Aracne presumía de tejer mejor incluso que la diosa Atenea, desarrollándose un concurso entre ambas, que es lo que Velázquez pintó.

     Agamenón, a pesar de sus dudas, al final aceptó sacrificar a su hija e hizo llamar a Ifigenia desde Micenas donde Agamenón era rey, diciendo que iba a casarse con Aquiles, que por cierto no sabía nada del tema.


       Clitemnestra, según el pintor prerrafaelita John Collier con el hacha con la que "presumiblemente" mató a Agamenón

     Después de algunas tensiones entre Menelao, Agamenón, Clitemnestra (la madre de Ifigenia), Aquiles y demás, la propia Ifigenia, según Eurípides en su obra “Ifigenia en Áulide”, se prestó a su sacrificio diciendo: 

     "Un hombre es más valioso que mil mujeres en la vida. Y si Artemisa quiso apoderarse de mi persona, ¿he de resistirme yo, que soy mortal contra la diosa? Sería imposible. Entrego mi cuerpo a Grecia. Sacrificadme, arrasad Troya. Ése será, pues, mi monumento funerario por largo tiempo, y eso valdrá por mis hijos, mis bodas y mi gloria".

     Con lo que aceptó su sacrificio personal en aras del bien común para que volviesen los vientos favorables y poder zarpar el “pueblo griego”, los aqueos, hacia su destino en Troya. 

    Ese mismo concepto de anteponer el interés del grupo al de uno mismo, lo encontramos en la época neoclásica de finales del siglo XVIII en la pintura de David sobre el “Juramento de los Horacios”. 


      Los Horacios eran tres hermanos de la Roma recientemente fundada que estaba disputando la supremacía en el territorio con la vecina ciudad de Alba Longa, la ciudad fundada por Ascanio, el hijo de Eneas, que escapó de Troya cuando los aqueos la saquearon al final de la guerra.

      Ambas ciudades tenían muchos vínculos entre si y quisieron decidir la supremacía en lugar de en una batalla campal, en un combate entre tres hermanos de Alba Longa, los hermanos Curiacios contra tres hermanos romanos, los Horacios, estos últimos representados en el cuadro de Jacques Louis David en el momento en que su padre les entrega las espadas del combate.  

    Efectivamente estamos en el mismo caso de Ifigenia, la aceptación del sacrificio personal en favor del bien común del grupo o comunidad a la que pertenecen, de hecho, murieron cinco de los seis participantes en el combate. El vencedor fue uno de los Horacios, de Roma, claro.

    Volvamos con nuestra Ifigenia, bueno, en el momento en que iba a ser sacrificada, la misma diosa Artemisa sustituyó a Ifigenia por una cierva para ser ofrecida en su lugar. 


                       Fresco de la casa del Fauno en Pompeya, con los distintos personajes del “sacrificio”    

      Aquí tenemos otra analogía con la conocida historia bíblica del sacrificio de Isaac, en la que Dios ordena a Abraham, padre de Isaac, que lo sacrifique, y en el último instante  un ángel sustituye a Isaac por un carnero.  


Grabado de Lorenzo Ghiberti en la llamada puerta de paraíso en el baptisterio de la catedral de Florencia, con el carnero a los pies de Abraham en la parte superior derecha

     Difícil ver dos historias tan paralelas, Dios ordena a un humano el sacrificio de un hijo, por el motivo que sea, este acepta sacrificarlo y en el último instante se cambia el hijo por un carnero u oveja. 

      Qué pasó al final con Ifigenia?, pues “parece” que Artemisa se la llevó a su templo en Táuride, en la actual península de Crimea, al norte del mar Negro, convirtiéndola en una de sus sacerdotisas.