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jueves, 20 de septiembre de 2018

Helena de Troya, Aquiles y guerra




Prolegómenos de la guerra de Troya


     Nos situamos en el mar Egeo sobre el año 1200 a.C. donde existía una próspera ciudad llamada Troya, emplazada justo a la entrada sur del Helesponto en su parte oriental, estrecho (el actual Dardanelos) que comunica el mar Egeo con el mar de Mármara, más al norte.



     Esa estrecha franja, de unos 2 o 3 km. de anchura era la puerta de comunicación con el Ponto Euxino (el mar Negro actual), más al norte después de atravesar también el estrecho de Bósforo, de una gran actividad comercial por lo que los barcos que lo atravesaban durante unos 60 km. tenían que pagar impuestos  a la ciudad de Troya.

     En esa época, quizás una generación posterior al famoso viaje de Jasón y los Argonautas a buscar en la Cólquida, en la parte sur oriental  del mar Negro, el Vellocino de Oro. 

     Reinaba en Troya el rey Príamo, casado con Hécuba con la que tuvo un gran número de hijos, entre ellos el gran Héctor, la adivina Casandra y Paris, el que raptará a la espartana Helena “de Troya” dando inicio a la famosa guerra narrada por Homero.



     Toisón de oro, inspirada en la piel de carnero del Vellocino de Oro, insignia desde el siglo XV de la orden del Toisón, utilizado por la corona española.

     Antes de nacer Paris, el augur Calcante Testórida interpretó un sueño de Hécuba según el cual, su hijo sería la causa de la ruina de Troya, con lo cual Príamo, su padre y rey de Troya, al nacer Paris dio instrucciones de abandonarlo en el monte Ida para que muriese.

     Pero, como ocurre con otras mitologías, Paris no murió y criado por el capataz de pastores de Príamo, creció alto, atractivo, fuerte e inteligente (según Robert Graves).

     Con lo que tenemos a Paris, hijo de reyes sin saberlo todavía, convertido en un sagaz pastor al que se le consultaba y que ejercía de juez en ciertos concursos.

     Príamo tenía una hermana llamada Hesíone, que había sido raptada por Heracles a causa de un incumplimiento por parte de Laomedonte, padre de Príamo y de Hesíone. Príamo, una vez rey, envió a Salamina una embajada para que le devolvieran a su hermana, que por cierto era madre y vivía feliz allí.



Heracles, a punto de matar a Laomedonte y raptar a Hesíone, que está a la izquierda de esta pieza de terra sigilata.

    Embajada que no tuvo éxito, pero que posteriormente le dio a Príamo la excusa perfecta para no devolver a Helena una vez en Troya, traída por Paris….. pero no adelantemos acontecimientos.
   
     En Tesalia, unos 200 km al norte de Atenas, reinaba Peleo, rey de los mirmidones, que se casó, con insistencia y habilidad, con Tetis, una de las cincuenta Nereidas hijas de Nereo, un dios del mar, y de la Oceánide Doris.

     A la boda de Tetis y Peleo fueron invitados los dioses, que eran familiares de Tetis, en concreto asistieron Zeus, la diosa Atenea, diosa de la sabiduría y de la guerra justa, Afrodita, diosa del amor y Hera, la mujer de Zeus, además del resto del Olimpo y demás.

     Pero había una diosa que no fue invitada, Eris, la diosa de la discordia, que se pasó por la boda y dejó caer una preciosa manzana de oro diciendo que sería para la “más bella” de la boda……



     Cuadro del pintor flamenco Jordaens, del siglo XVII, en el que se ve a los novios a la derecha, a Eris por detrás de Hermes, este con las alas en el sombrero, a Zeus que parece que le esté dando a Hermes la manzana, a Atenea con casco y lanza que se lanza a por la manzana al igual que Hera que está al lado de Zeus sentada extendiendo la mano, y Afrodita con Eros apoyado en su pierna en un gesto como preguntándose si era para ella….Ya está liada....

     Claro, estaban todas las diosas con sus trajes y adornos más elegantes. Entonces se lanzaron Hera, Atenea y Afrodita a por la manzana diciendo cada una que la manzana era para ella…. Y fueron a Zeus para que decidiese cual era la más bella….

     Bien, Zeus, además del Dios principal, era listo y decidió que, en lugar de él, un humano tomase la decisión, enviando a Hermes, el mensajero de los dioses, junto al sagaz pastor Paris para que evaluara la situación y “dictase” sentencia. 

     Sentencia que pondría a las dos diosas “despreciadas” en su contra, en contra de Troya, en la famosa guerra posterior.



     Rubens, Juicio de Paris. Donde se muestra a Paris sentado bajo el árbol en actitud pensativa, ejerciendo de pastor, junto a Hermes con la manzana y el Caduceo en su mano derecha, enfrente de las tres diosas, Atenea al lado del escudo y el casco en el suelo, Afrodita  con Eros y Hera, con el manto real

     Una vez las diosas con Paris y explicado el tema, además de mostrarse, le ofrecieron dones de su “especialidad”, Hera, la esposa de Zeus, le ofreció poder. Atenea, el salir victorioso de todas las batallas. Y Afrodita el poder conseguir a la mujer más hermosa…… que será Helena, claro

     Paris se decidió por la oferta de Afrodita, con lo que se ganó su favor, y el odio de las otras dos diosas….casi nada.



     Genial cuadro de este mismo tema del pintor valenciano del siglo XVI Juan de Juanes, el único de tema profano de este pintor que conozco, aparte de algún retrato.

     Decir que Tetis y Peleo tuvieron un famoso hijo llamado Aquiles “el de los pies ligeros” que, como todos los hijos de algún dios, tenía una característica extraordinaria, en su caso la habilidad en la lucha. Volveremos sobre él.

     Ahora tenemos que ver la otra pata de esta historia, el nacimiento de Helena.

     En Esparta, al sur del Peloponeso, reinaba Tíndaro, casado con una bellísima mujer, Leda, de la que el casquivano dios Zeus se encaprichó.

     Zeus se transformó en un blanquísimo cisne que enamoró a Leda, que además esa misma noche yació con su marido, y, a su debido tiempo, tuvo cuatro hijos. 

    Según la leyenda dos de ellos fueron de Zeus y dos de su marido Tíndaro, los hijos varones eran  Castor y Polux , llamados los dioscuros, a los que, posteriormente Zeus puso como estrellas en el cielo en la constelación de Géminis, y dos hijas, Helena y Clitemnestra. 


                                  Delicadísimo cuadro de Leonardo con el cortejo de Zeus a Leda

     Al igual que al ser hijo de diosa Aquiles tenía una excepcional cualidad, la de Helena, hija de Zeus, en eso se ponen de acuerdo todas las fuentes, era el tener una belleza arrebatadora.


                                            Helena por la pintora prerrafaelita Evelyn de Morgan.

     A la hora de casar a Helena, que a causa de su gran belleza casi todos los reyes y príncipes griegos se la disputaban, se creó un gran problema al poder sentirse desairados los que fuesen rechazados.

    El astuto Odiseo (Ulises romano), rey de la isla de Ítaca al oeste de Grecia,le sugirió a Tíndaro (el padre de Helena) que hiciera prometer a todos los pretendientes que fuese cual fuese su decisión, se comprometerían a defender este matrimonio. Odiseo pidió, a cambio, que Tíndaro le permitiese casarse con Penélope, sobrina de este.



                     J.W. Waterhouse. Penélope, asediada por pretendientes durante la Odisea

     El elegido para casarse con Helena fue Menelao. Su hermano, Agamenón rey de Micenas, se casó con la hermana de Helena, Clitemnestra.

     Volviendo a Paris, después del juicio en que declaró a Afrodita la más bella de todas las diosas, fue a Troya, en época de torneos atléticos, en los que se inscribió y ganó, indicando su padrastro a Príamo que este era su hijo desaparecido, siendo Paris aceptado por Príamo como hijo suyo.

     Ya tenemos a Paris como príncipe troyano, a Helena "de Troya" casada con Menelao, a todos los príncipes de Grecia habiendo prometido defender el matrimonio de Helena y Menelao….. seguiremos en próximo post.

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