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jueves, 26 de noviembre de 2015

Murallas de Valencia......y curiosidades




Pintura de Anton van der Wyngaerde. Valencia 1563. Por encargo de Felipe II

     Estas murallas, las “cristianas”, con las torres de Serranos en primer plano, que vemos en esta pintura cuyo original está en Viena, fueron construidas a mediados del siglo XIV. Luego lo veremos un poco más despacio.



       Para hacernos una idea de la extensión de las distintas murallas, Romana, Musulmana y Cristiana, y de los distintos barrios "especiales", Judería, Morería y Mancebía, he englobado todos en el mismo plano, usando el de Antonio Mancelli de 1.608 como base. Como el perimetrado es personal, y no soy un experto en esto, considerarlo como bastante aproximado

   Muralla Romana.

     Valencia, casi desde su fundación por los romanos en el año 138 a. C. estuvo amurallada. De la muralla de la Valentia romana, construida la primera en época republicana, se están, poco a poco, excavando restos, teniendo sus limites aproximados entre la calle de Serranos, plaza de la Reina, calle Avellanas (desde el actual nº 14) y hacia el rio sin llegar a él por la calle del Salvador para cerrar en la calle Serranos.

    En la infografía de abajo se ve un hueco en el centro que era el foro romano, zona donde hoy está la Almoina, la basílica de los Desamparados, la plaza de la Virgen......

     Casi en línea recta, de norte a sur, se ve el cardo máximo romano, la actual calle san Vicente desde la plaza de la Reina saliendo de Valencia, parte de la Vía Augusta de Roma a Cádiz.



 Reconstrucción infográfica del centro arqueológico de l’Almoina de la Valentia amurallada en época romana.

          Muralla Árabe

     Posteriormente, ya en el siglo XI, al deshacerse el Califato de Córdoba, uno de los amiríes, Abd al Aziz Ibn Amir, nieto de Almanzor, fue rey de Valencia durante unos 40 años, siendo el constructor de la muralla musulmana de la que quedan pocos restos visibles en la calle y en general en mal/ muy mal estado.



    Torre musulmana en la calle d’en Borras    



 Lienzo de la muralla musulmana en la calle Salinas.

     El mejor lugar público para contemplar las murallas musulmanas bien conservadas, es la galería del Tossal. Merece la pena la visita para hacerse una idea.



 Muralla musulmana en la galería del Tossal   
   


   
Reproducción de la muralla en la misma galería, donde se ve un brazo de la acequia Rovella.



  Mapa de las murallas musulmanas de Valencia con sus siete puertas y los dos puentes de madera existentes (en azul). En principio fueron cinco las puertas, y posteriormente en el siglo XII se amplió la muralla y pasó a tener siete puertas de acceso. Por cierto, Jaime I entró después de la rendición de Valencia por la puerta de Bab ibn Sajar, cerca de  donde hoy está la iglesia del Temple.

     Este rey musulmán Ibn Amir fue también el constructor del palacio árabe, germen del posterior palacio Real donde están hoy los Viveros (Jardines del Real). Palacio Real destruido por orden “nuestra” durante la Guerra del Francés en 1810.



 Reconstrucción infográfica por investigadores de la UPV del aspecto que presentaría el palacio Real donde están hoy los viveros.



 Pintura figurativa de la fachada del palacio Real


      En la muralla musulmana, en el año 1400, se abrió el Portal de Valldigna, era una puerta para comunicar con el recinto de la morería. 

     En la calle del mismo nombre entre el portal y la calle Baja, estaba la primera imprenta de Valencia en la que se imprimió 
Obres e trobes en lahors de la Verge Maria”.
 Fue el primer incunable español escrito en lengua romance.

      Este poema fue el ganador de un concurso literario convocado ese mismo año de 1474 en que fue impreso.

      En esa misma imprenta de Fernandez de Cordoba y Lamberto Palmart tambien se imprimió la Biblia en lengua romance, traducida por Bonifacio Ferrer- hermano de san Vicente Ferrer- a primeros del siglo XV en la Cartuja de Porta Coeli e impresa en 1478.

      Biblia que era la primera traducción a lengua romance de "La Vulgata", aquella Biblia traducida al latín por Geronimo de Estridon en el siglo IV/V. Traducida de "lengua latina en la nostra Valenciana per lo molt reverend micer Bonifaci Ferrer" según consta en la parte conservada de dicha Biblia. 

      



 Placa conmemorativa en dicha calle

     Hablando de la época de la construcción de la muralla cristiana en el siglo XIV, me gustaría resaltar la figura poco conocida, la del Jurat en Cap Francesc de Vinatea, representada en una estatua muy vista en la plaza del ayuntamiento de Valencia enfrente del ateneo.



 Francesc de Vinatea en la plaza del Ayuntamiento


     Francesc de Vinatea era el “jurat en cap”, cabeza del órgano ejecutivo de Valencia y en 1333 se enfrentó al rey Alfonso IV de la corona de Aragón - Alfonso II de Valencia- con motivo del intento del rey de repartir el reino entre su hijo del primer matrimonio y los hijos que tuvo con su segunda esposa, una princesa castellana.

     Con su primera esposa Alfonso tuvo al futuro rey Pedro IV “el Ceremonioso”, el constructor de la muralla cristiana, y su segunda mujer quería repartir el reino con los hijos que tuvieron, reparto contrario a los Fueros del reino de Valencia.

     Francesc de Vinatea defendió encendidamente los fueros ante los reyes por este tema cuando estos estaban en Valencia. Se jugó mucho en el envite (hasta la vida), pero ganó y el reino de Valencia siguió íntegro.

          Murallas Cristianas

     Las murallas “cristianas”de Valencia fueron mandadas construir en época del rey de la Corona de Aragón  Pedro IV “El Ceremonioso” -Pedro II de Valencia-, a mediados del siglo XIV, Eran tiempos de guerra contra Castilla, guerra llamada de “los dos Pedros” ya que el rey castellano también tenía por nombre Pedro, Pedro I “el Cruel”.

     Las murallas se mantuvieron hasta mediados del siglo XIX en que en 1865 durante el reinado de Isabel II, el gobernador civil de Valencia Cirilo Amorós consiguió la autorización para su demolición para la ampliación de la ciudad.

     Por cierto, que esta guerra de “los dos Pedros” fue el origen de las dos L que figuran en el escudo de la ciudad de Valencia, ya que Pedro “El Ceremonioso” se las concedió como ciudad doblemente  Leal al resistir a dos asedios de las tropas castellanas.



 Escudo oficial de la ciudad de Valencia donde se ven las dos L coronadas

     Una vez construida la muralla cristiana y acabada la guerra de “los dos Pedros”, ya con más tranquilidad y menos prisas, se derribó la antigua puerta de la muralla situada en Serranos, y se construyó la actual monumental y emblemática puerta de Serranos que conocemos hoy.



   La construcción fue efectuada entre 1393 y el 19 de marzo de 1398 en que se concluyeron las tareas de limpieza ya con la torre construida tal como la conocemos hoy. ¿Exactamente igual?.

     Bueno, pues No, aparte las distintas rehabilitaciones y los derribos de casas adosadas a ellas, la diferencia más notoria está en las almenas, veámoslo:



 Portada del libro de Eiximenis editado en 1499 donde se ve al franciscano con el libro en la mano, a los jurados de Valencia arrodillados  y al ángel custodio. Se ven claramente las almenas coronadas a diferencia de las actuales planas.



 Panel cerámico en la iglesia de Santa Mónica 

     Ese mismo monje franciscano, Francesc Eiximenis, en cierta rivalidad con el dominico Vicente Ferrer, es el que en la famosa entrada de Vicente Ferrer bajo palio a Valencia en 1412 le preguntó “¿com  va la vanitat?”, contestando agudamente el dominico “Va y ve, pero no es deté”.

     A lo que íbamos, estas almenas coronadas que  “sobresalían más de 6 palmos, formando una magnifica corona”, se eliminan debido a su estado de deterioro en 1775, dejando los merlones planos.



 Almenas planas, tanto en la barbacana como en las torres.

     Posteriormente, en su remodelación de finales del siglo XIX, una vez acabada su función de cárcel, se aprobó restituir las coronas, pero al final no se realizó, quedando como las vemos ahora.

     La construcción de esta puerta monumental y representativa de la pujanza valenciana de la época, fue encomendada en 1392 al “mestre pedrapiquer” Pere Balaguer, quien hizo un viaje por parte de la corona de Aragón, tomando en consideración tanto la puerta del monasterio de Poblet como la puerta de San Miguel en Morella.



Puerta Real del monasterio de Poblet construida en época de Pedro IV el Ceremonioso, siglo XIV




 Puerta de San Miguel en Morella, también construida en  la 1ª mitad del siglo XIV



    Tracería ciega de la entrada a las torres de Serrano. Sirve de ejemplo del cuidado y preciosismo utilizado en la realización de nuestras torres.

     Como se ve, a pesar de la “inspiración” en las torres poligonales citadas, nuestra puerta supera ampliamente en decoración, monumentalidad y belleza a ambas dos puertas.



 Decoración del último cuerpo del Miguelete, también del mismo mestre pedrapiquer Pere Balaguer, con similitud de tracería.

      El nombre de Serranos, viene dado por ser el camino de entrada a la ciudad de la serranía aragonesa y de la comarca valenciana de Los Serranos, además de ser entrada para la parte norte del reino y de Cataluña. Recordar que Jaime I había donado los alrededores de la zona para la instalación de los repobladores turolenses y zaragozanos.

      Vamos a ver algunas anécdotas sobre la utilización de estas torres:

     ¿Nos acordamos de que a principios de la guerra civil se bombardeó Madrid?, bueno, pues para proteger las grandes obras de arte del museo del Prado y varias dependencias más, se decidió por parte de las autoridades republicanas el traslado de las más importantes obras de arte a Valencia, adonde se había trasladado la capital republicana en noviembre de 1936.



 Embalado de un cuadro en el Prado para su transporte a Valencia

     Por cierto, que el presidente de la república, Manuel Azaña, escribió parte de sus memorias cerca de la cartuja de Porta Coeli, en una finca llamada “ La Pobleta”, que fue su residencia durante la capitalidad de Valencia hasta octubre de 1937.

     El 30 de agosto de 1936 se cierra el museo del Prado al público con motivo de la guerra civil y se empiezan a trasladar a la planta baja los principales cuadros así como el acondicionamiento del museo para prevenir posibles bombardeos.

     Como curiosidad comentar que el 3 de noviembre, se publican unos versos en el periódico    “ La Libertad” sugiriendo el cambio de las obras de arte por armas. Afortunadamente sin mucho éxito.

     La primera expedición de obras de arte a Valencia, partió de Madrid el día 10 de noviembre, llegando sin novedad. En total, salieron de Madrid para varios destinos quinientos veinte y cinco cuadros, ciento ochenta y cinco dibujos de Goya y el tesoro del Delfin.


 Uno de los camiones empleados en el traslado

     Bueno, pues las grandes obras del Prado enviadas a Valencia, se colocaron en dos lugares que se protegieron de posibles ataques aéreos, uno fue el seminario/iglesia del Patriarca, y el otro, las torres de Serranos.

     Para la protección de los cuadros guardados en las torres de Serranos ante posibles ataques aéreos, se dispusieron tanto una bóveda de hormigón armado de 90 cm. de espesor, como capas de cascaras de arroz  que servían tanto como amortiguador como para absorber humedades, así como capas de tierra y en la terraza sacos terreros. En 1944 se eliminó la bóveda de hormigón.

     Debido a los destrozos efectuados en los primeros días de la guerra civil en obras de arte fundamentalmente en edificios religiosos en toda la zona republicana con la negativa y nefasta publicidad en el exterior, por parte del gobierno de la república se colocaron carteles para tratar de detener estos maltratos a obras de arte.



Cartel de la república. "Curiosamente" con una Virgen coronada con El Niño

     Igualmente, por parte de autoridades artísticas europeas se pidió conocer la realidad de las protecciones dispensadas por el gobierno republicano a las obras de arte, acordando el envío de una comisión europea, para su comprobación.

     En agosto de 1937 llegaron a Barcelona Frederic Kenyon y James Mann, del British museum y de la Wallace collection. Visitaron Madrid y Valencia



 Miembros de la comisión Europea en Valencia delante de Las Meninas. 1937 en la iglesia del Patriarca



Cartel utilizado en la exposición internacional de París en 1937 por parte del gobierno republicano, donde se ven las torres de Serranos como baluarte defensivo del arte contra ataques aéreos, delante de una ciudad en llamas.

     En esa misma exposición, se presentó el Guernica, encargo de la república a Pablo Picasso, que residía en París.




     Una vez acabada la guerra, las torres sirvieron de fondo a uno de los altavoces instalados en la ciudad para trasmitir instrucciones y noticias.

     Veamos otra curiosidad tanto de las torres de Quart como de las de Serranos:

     Como hemos comentado al principio, la muralla cristiana fue derribada en 1865 para la ampliación de la ciudad, y de paso dar trabajo a gran número de jornaleros debido a la gran crisis económica del momento.

     Pero quedan estas dos torres, ¿por qué?.

     Bueno, el último rey que hizo su entrada a Valencia por Serranos, fue Felipe II en enero de 1586, cuando la casa de la Ciudad era, también, utilizada como prisión en su piso superior.



 Antigua casa de la Ciudad, derribada en el siglo XIX, que estaba donde hoy están los jardincillos al lado del Palau de la Generalitat.

     En dicho edificio, en la sala que se utilizaba para las reuniones de los Jurados, se construyó a lo largo de la primera mitad del siglo XV el artesonado que hoy vemos y admiramos en el salón del piso superior o “cambra daurada” del consulado del mar de la Lonja.



Alfarje en la "cambra daurada" del consulado de la Lonja

     En estos casi 600 años, ha sufrido varias incidencias hasta que en 1866 se desmontó y estuvo a punto de venderse como madera al peso, pero finalmente en 1920 se colocó en esta sala del consulado del mar añadiéndose  dos jácenas adicionales para su correcto encaje.

     Veamos dos tallas de este maravilloso alfarje (parece que es más técnicamente correcto llamarle alfarje que artesonado)



Pelea entre dos animales fantásticos con busto y cabeza humana


Dos águilas enfrentadas

     En febrero de 1586, se produjo un incendio en la prisión de la casa de la Ciudad y se decidió habilitar las torres de Serranos como prisión para los “ cavallers y homes honrats”, empezando las obras de adaptación en las torres para su uso como prisión.



 Foto de 1888 del exterior de las torres de Serranos donde se aprecian las ventanas de las celdas abiertas en las torres.

     En 1609 ya estuvieron en ellas algunos de los cabecillas de la revuelta producida en la expulsión de los moriscos, siendo ya utilizada también por presos menos elitistas  que los previstos inicialmente.

    También las torres de Quart fueron utilizadas como prisión, motivo por el cual, al ser las dos torres utilizadas como prisiones, se salvaron del derribo de la muralla en 1865.


 Torres de Quart todavía tapiados los grandes vanos que daban al interior de la ciudad por su acondicionamiento como prisión.

     Las murallas cristianas, fueron construidas con 12 puertas de acceso, con un perímetro de unos cuatro kilómetros y medio de longitud dejando dentro de ellas a los cuatro grandes conventos de las ordenes mendicantes, Dominicos, Franciscanos, Agustinos y Carmelitas que se habían instalado extramuros en el siglo XIII .

      Enlazaban la actual calle Colón, llegando al río por c/ Jativa  y Guillem de Castro, cerrando la muralla por el contorno del rio hasta la antigua ciudadela en que empalmaba de nuevo con la calle Colón.



 Trazado de la muralla cristiana basado en el plano de Valencia del padre Tosca de 1704. Se aprecia perfectamente el contorno de la muralla.

      Torres de Serrano en primer término al lado del rio y el portal de San Vicente al fondo de la rectilínea calle San Vicente, que era parte del antiguo Cardo romano de Valencia en la Vía Augusta desde Roma a Cádiz.



Litografía de 1858 de Alfred Guesdon pocos años antes del derribo de las murallas.

     Guesdon realizó varias fotos desde un globo que le sirvieron de base para la litografía. El puente de San José y el portal Nou en primer plano.

     Las puertas de Serranos, desde su construcción como emblema de Valencia, fue testigo durante casi dos siglos de entrada de reyes, cardenales, Papas, reliquias y casi todo el que se precie….

     Reyes de la corona de Aragón, entraron Martín el Humano en 1402, Alfonso “el Magnánimo”  en 1424, Juan II en 1459, Fernando de Aragón (luego Fernando “el Católico”) como príncipe, entro en 1469, hasta Felipe II en 1586. Luego ya fue utilizada como prisión hasta 1888.

     Como Papas, entraron Benedicto XIII, el Papa Luna, el de “sigo en mis trece” en 1414, también el entonces cardenal Rodrigo de Borja, en 1472.

     En general, en las entradas habían espectáculos y ceremonias de bienvenida, como niños disfrazados de ángeles que bajaban de las torres cantando con acompañamiento musical, con los vanos de las torres llenos de autoridades y espectadores.

     Para acabar este post, quiero comentar un espectáculo celebrado como conmemoración del 300 aniversario de la canonización de San Vicente Ferrer en julio de 1755.



 Grabado de Carlos Francia.


     Se trata de diversos espectáculos náuticos realizados entre los puentes de la Trinidad y del Real donde se colocó un dique de ocho palmos de altura que daba para crear un lago entre los puentes y rebosar el exceso de agua al no llegar el dique a cubrir los arcos del puente.

     Se realizó una Naumaquia (como se lee en la filacteria en la parte superior del grabado) tipo romano con un combate -en este caso simulado- entre una flota musulmana y otra cristiana.

     Adivinamos quien fue el vencedor?, y quien apareció para ayudar a la victoria?, efectivamente apareció San Vicente Ferrer y los barcos “musulmanes” se batieron en retirada.

     Naumaquia junto a espectáculos de pesca y juegos náuticos, con conciertos en barcas al anochecer y castillos de fuegos artificiales, incluyendo una reproducción del volcán Vesubio en la orilla del puente que daba al palacio Real.


     Todo esto junto con la espectacular vista de la ciudad  amurallada con los campanarios y torres que vemos en el grabado de esta naumaquia tomada desde San Pio V (a la izquierda se ve el “Vesubio” en erupción), tuvo un gran éxito entre la ciudadanía  valenciana de la época. 

domingo, 1 de marzo de 2015

LAS GERMANÍAS VALENCIANAS

      El conflicto de las Germanías, fundamentalmente un movimiento de carácter antiseñorial que representó en el reino de Valencia un acontecimiento de tal importancia en el paso de la Edad Media a la «modernidad» que los especialistas disienten a la hora de clasificarlo como revuelta o revolución. Estalló y se resolvió en unos pocos años a finales del primer cuarto del siglo XVI.

      La palabra Germanía procede de la forma de llamarse los miembros pertenecientes a una cofradía: germáns (en valenciano hermanos). Era también un termino militar de solidaridad ante un enemigo común.


                                                 Detalle del bellísimo artesonado del siglo XV, del salón de la casa de la Ciudad donde se reunía el Consell. Situado en la actualidad en la Lonja de Valencia

¿Qué fue?

      Las Germanías comenzaron con un enfrentamiento entre los gremios (asociaciones obligatorias de personas con un mismo oficio), parte de los artistas (que era como se denominaban los profesionales liberales como notarios, mercaderes, cirujanos, etc.) y los labradores de la ciudad de Valencia, contra la nobleza que detentaba el poder efectivo en la ciudad a través del Consell  Secret.

       En este Consell los gremios no estaban representados, aunque sí que estaban presentes en otro consejo, el Consell general que era fundamentalmente de carácter consultivo en aquella época.

      Posteriormente el movimiento agermanado se extendió por todo el reino e incluso influyó en gran manera en las Germanías de Mallorca con cuyos dirigentes mantuvieron una comunicación muy fluida. No así con los Comuneros de Castilla aunque coincidiesen en el tiempo

Entorno histórico

       Recordemos los dos grandes acontecimientos de la segunda mitad del siglo XV que incidieron en la crisis económica del XVI en Valencia.

       Por un lado la caída de Constantinopla a manos de los turcos otomanos en 1453 originó una gran inestabilidad en el tráfico comercial del Mediterráneo y por otro lado, el descubrimiento de América en 1492  supuso un desplazamiento hacia el Atlántico de gran parte de la actividad mercantil en detrimento del Mediterráneo


                                                                                                    
   Colón en Guanahaní (San Salvador).   Dióscoro Puebla 1862, Museo del Prado

Causas  

      El conflicto se gestó por la suma de diversos factores de tipo económico, social, político y religioso.

      Nos situamos en la Valencia de principios del siglo XVI inmediatamente después del gran siglo de oro  en términos culturales, económicos y sociales que representó para Valencia el siglo XV. En aquel periodo se generó una sociedad enriquecida por el gran auge del comercio mediterráneo del que Valencia fue protagonista destacada.

      En esos momentos en Valencia se estaban pagando los créditos de tipo censal (especie de deuda hipotecaria o con garantías, con un tipo de interés alrededor del 7/9%), contraídos a finales del siglo XV como consecuencia en parte de la política expansiva llevada a cabo por los Reyes Católicos.

      El pago de estos créditos en esos tiempos de comienzo de decadencia suponía un gran esfuerzo económico y los gremios estaban sufriendo estos problemas. Además no tenían poder efectivo en el gobierno de Valencia para defender sus reivindicaciones, como ya hemos dicho.

      Otro factor que ayudó a la insurrección fue que la administración de justicia por parte de los oficiales reales era muy parcial y  favorecía claramente a la clase nobiliaria, lo que suscitaba continuas quejas. Hay que recordar que Valencia era una ciudad de Realengo, es decir, sujeta directamente a la autoridad del rey. Se enviaron sin mucho éxito embajadas a Carlos I protestando por la parcialidad y las injusticias cometidas en la aplicación de las leyes.

      Debido a la epidemia de peste declarada en 1519, las autoridades, los oficiales reales y la mayoría de los nobles abandonaron la ciudad, lo que contribuyó a acrecentar el caos en la administración de la justicia. En Valencia se quedó fundamentalmente la población perteneciente a los gremios y los labradores.

      Por otro lado el franciscano Francesc Eiximenis publicó en 1399, impreso en 1499, (la imprenta fue "inventada" a mediados del siglo XV), el libro «Regiment de la cosa pública»  que tuvo una grandísima influencia en la Valencia de principios del XVI. Este libro influyó también en la revuelta ya que defendía el origen popular del poder y su base en la ciudad, inspirándose en los modelos de las ciudades-estado italianas es decir, repúblicas con un Príncipe al frente al que el pueblo le "puede" retirar el poder.    


                               Portada del libro de Francesc Eiximenis de 1499. Obsérvense las torres de Serranos con almenas coronadas. En la actualidad son planas, después de una reforma de 1775.

      El imperante carácter milenarista del clero se añadió a los componentes anteriores. Por ejemplo el dominico Lluis de Castelloli en un sermón en 1519 en la catedral, proclamó que la sodomía era uno de los principales motivos por los que Dios enviaba castigos a los valencianos, castigos como la carestía alimentaria de principios de siglo, la riada de 1517, las epidemias de peste de 1508  y de 1519, los ataques de piratas berberiscos a las costas valencianas, etc. 

       En este ambiente a primeros de agosto de 1519, un sodomita perseguido por la multitud, un flequer ( un panadero), se refugió en la catedral que era teóricamente, un refugio inviolable. La multitud irrumpió en el templo y prendió al sodomita (pese a estar absolutamente prohibido) para  castigarlo en la hoguera. Este episodio es conocido como el «Avalot de la Seu».

       El gobernador de Valencia, que estaba en Morvedre (actual Sagunto) huyendo de la peste, volvió a la ciudad para castigar a los responsables. Dictó una Crida (un bando) y  abandonó rápidamente la ciudad para regresar a Sagunto. En la crida se exigía a los gremios su desarme y se les prohibía reunirse,  aumentando el malestar de los gremios que perdían capacidad de defensa ya que se les imposibilitaba defenderse en caso de ataque berberisco.

       Otro factor importante fue el hecho de que Carlos I no hubiese jurado los fueros valencianos, cuando  esa jura era imperativa para reconocerlo como nuevo rey (Fernando el Católico había fallecido en 1516). Este nuevo elemento de inestabilidad, como luego veremos también tuvo importancia en el desencadenamiento armado de la crisis que se estaba gestando.


                      Carlos I en la época de las Germanías. Retrato de Van Orley, Museo del Louvre (París)

        Se suponía que Carlos I, que ya había jurado en Castilla, en  Aragón y en Cataluña, iba a acudir a jurar los fueros a Valencia, pero recibió la noticia de la muerte de su abuelo Maximiliano I, emperador del Sacro imperio Romano Germánico y decidió partir a Aquisgrán para su coronación imperial en su lugar.

     La elección Carlos como emperador, se produjo en la votación de los siete electores en Frankfurt el junio de 1519 sin estar él presente. Tenia que ir protocolariamente a Aquisgrán a jurar en persona, cosa que hizo en octubre de 1520 y para completar el proceso, aunque no fuese imperativo ya desde su abuelo Maximiliano I, fue coronado por el papa Clemente VII en Bolonia en 1530. Si, si, por el mismo papa que "sufrió" el Sacco di Roma en 1527 por las tropas de Carlos.

     Por cierto que Carlos I juró los fueros valencianos en mayo de 1528, camino hacia Monzón donde tenia convocadas cortes.

Los Gremios:

      Los trabajadores manuales y pequeños comerciantes estaban encuadrados en gremios que eran asociaciones obligatorias, como ya hemos indicado, por cada tipo de oficio. Su función era controlar a través de la formación, mediante contratos de aprendizaje, la calidad del acabado final del producto y al mismo tiempo garantizar que existía trabajo para los componentes del gremio así como regular  los precios de los artículos.

      Los  gremios estaban perdiendo su férreo control sobre los artículos fabricados, sobre el circuito de fabricación y sobre los precios de comercialización  a causa de la crisis. Estaba proliferando, propiciado por algunos mercaderes oportunistas, el trabajo libre que escapaba a su control y se traducía en productos de inferior calidad, con el perjuicio consiguiente para la reputación y los precios de los, hasta entonces, muy afamados paños valencianos. Y el descontento de los gremios iba aumentando. 
                                                                                 

Relieve de un oficio gremial en la puerta gótica de la catedral de Valencia encuadrado en un cuadrifolio

      Recordemos que los gremios estaban armados por un permiso del rey Fernando el Católico de 1515  para poder defender Valencia de un eventual ataque de los piratas berberiscos ( existía entonces una numerosa población musulmana que podía colaborar con los piratas). Los labradores distribuidos en cuatro distritos, estaban al cargo de la defensa de la huerta de Valencia.

 Resumiendo, los gremios estaban molestos a causa de la parcialidad de la justicia, padecían una importante crisis económica, tenían competencia desleal, debían pagar censales, estaban armados -en aquella época no habían ejércitos regulares acantonados- y además le concedían gran importancia a tener representantes en el órgano de control político de Valencia, el Consell Secret.

    El pelaire (gremio de cardadores de la lana) Juan Llorens constituyó la «Junta Dels Tretze»en Valencia y posteriormente en las ciudades que se iban sumando al movimiento agermanado para su organización y dirección. Cada gremio nominó un representante (participaban 47 gremios) y se eligieron a trece síndicos de entre ellos.

                                                   

                                                         Escudo del gremio de los Pelaires. Detalle de un cuadro en la iglesia de San Nicolás sufragado por dicho gremio

      El número de componentes (trece) se inspiró en Cristo y los doce apóstoles, revelando su marcado carácter religioso y milenarista (creencia según la cual habría una época de catástrofes y guerras que precederían a la segunda venida de Cristo y el comienzo del milenio de paz con Cristo mismo como rey). Otra muestra de su carácter religioso fue el pago por la junta del rescate para redimir cautivos cristianos en poder musulmán en alguna ocasión.

Desarrollo del conflicto


     Estando todavía Carlos I en Molins de Rey, después de haber convocado Cortes y jurado en Cataluña, los agermanados, entre ellos Juan Llorens y Guillem Sorolla, fueron a su encuentro para pedirle apoyo después de la crida dictada por el gobernador.

      Carlos accedió a ello a cambio de que los agermanados aceptasen la jura de los Fueros del Reino de Valencia por delegación en la persona de Adriano de Utrecht, preceptor real, en esos momentos obispo de Tortosa  y posteriormente Papa con el nombre de Adriano VI.


     Según los Fueros del Reino de Valencia la jura debía ser efectuada por el rey en persona, ya que era el único con competencia para convocar las Cortes que era donde se juraban los fueros. Aun así, los agermanados lo aceptaron a cambio de la autorización de Carlos I a los gremios para conservar las armas y poder seguir reuniéndose.


                                                                     Adriano de Utrecht y Juan Llorens, pintados por José Benlliure en  el siglo XIX

      Esta fue la primera de las varias embajadas enviadas por los valencianos, bien por los agermanados bien por la nobleza, de forma alternativa, para pedir apoyo a Carlos I. El monarca no dudaba en jugar a dos bandas, revocando continuamente sus decisiones anteriores, lo que incrementaba la confusión y el malestar en Valencia.

    En 1520, Carlos I envía a Valencia a Adriano de Utrecht para jurar los fueros por delegación, un tipo de juramento que no fue aceptado por ninguno de los tres estamentos, el militar, el eclesiástico y el real, que formaban las cortes. El militar fue el que se opuso más firmemente, argumentando que únicamente el rey en persona podía realizar el juramento, como efectivamente prescribían los fueros.

      Ante la oposición de los tres estamentos, Adriano de Utrecht manifiesta que la Germanía sí que le reconoce como representante de Carlos I, organizando los agermanados un desfile militar en su honor, al final del cual Adriano los recibe. Todo esto claro está, con gran disgusto de la nobleza.


Presentación de los dirigentes agermanados a Adriano de Utrecht en el antiguo palacio de los Vilaragut. Cuadro propiedad de la Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia.   José Benlliure, 1872

      Entonces Carlos I de camino a Aquisgrán para su coronación como emperador, nombra a un militar, el castellano Diego Hurtado de Mendoza, conde de Mélito (título concedido por Fernando el Católico en 1506 por su destacado comportamiento en la toma de Mélito, ciudad cerca de Nápoles) y segundo hijo del Cardenal Mendoza, como virrey de Valencia. Este cargo  según los fueros tenía que recaer en un valenciano y no es por tanto aceptado de buen grado al haber nacido en la localidad castellana de Manzanares.

     El nuevo virrey, que con la experiencia que había tenido Adriano de Utrecht, traía instrucciones concretas y poderes muy amplios, no tuvo un buen comienzo con los agermanados. Después de entrar en Valencia por las torres de Quart, debía seguir hacia la catedral por la calle Caballeros, sin embargo en la plaza del Tossal los agermanados le "invitaron" a cambiar de recorrido tras haber armado a todos los componentes de los gremios.

      El virrey recorrió la calle Bolseria pasando por delante de la Lonja y plaza del mercado. En este desvío "forzado" encontró desplegados a los distintos batallones de los gremios, armados y con banderas, en un intento de impresionarle militarmente. Prosiguió  luego con su comitiva camino hacia la Catedral por la calle San Vicente.

   Destaquemos que los agermanados habían tratado, sin conseguirlo, que la nobleza rechazase al virrey ya que era extranjero en la España de aquella época (era castellano) y no valenciano en contra de lo establecido por los fueros, pero los nobles prefirieron aceptarlo y sacrificar los fueros momentáneamente en un intento de volver a la normalidad (posición justo al contrario que con Adriano de Utrecht, tanto de unos como de los otros).

       En las elecciones anuales a jurados, representantes del poder real en Valencia, en las que los agermanados querían tener representantes para defender sus reivindicaciones, en que era privilegio del rey hacer la lista de la Ceda, de la cual saldrían los nuevos jurados. El día de la elección, 25 de mayo de 1520  al poco de llegar el nuevo virrey, los agermanados consiguieron nombrar a dos representantes (de un total de seis) tal como querían. Estos representantes no estaban en la Ceda enviada por el rey, por tanto su elección no era legal.


Reunión del Consell en la antigua casa de la Ciudad

Detalle del artesonado de la antigua casa de la Ciudad, en la actualidad en la Lonja de Valencia


      Como era de esperar, Carlos I declaró nula la elección aunque a pesar de ello se mantuvo por un año. No contribuyó este hecho a disminuir las diferencias entre la nobleza y el virrey por un lado y los agermanados por otro.

   Junto al agravamiento de la situación, se empieza a producir una división entre los agermanados es decir, los moderados liderados por Juan Llorens que habiendo puesto todo el interés y esfuerzo en conseguir sus objetivos no querían ir a mayores y los  más radicales, partidarios de llegar hasta las últimas consecuencias para conseguir sus reivindicaciones y que contaban entre sus filas al líder velluter (gremio de la seda) Vicente Peris.

Acrecentamiento de la tensión

      Esta tensa situación se inflama el 30 de mayo de 1520. En esta fecha el virrey trató de ajusticiar de manera irregular a gente del pueblo que ya estaba sentenciada y  provoca disturbios de los agermanados dentro de Valencia para impedirlo, reactivando la unidad del movimiento. El 4 de junio otro gran tumulto provoca la huida del virrey que se refugia momentáneamente en Xátiva. Igualmente la nobleza abandona Valencia.

     Los agermanados, dueños de la ciudad, ocupan todos los cargos municipales y toman medidas como la supresión de impuestos tanto reales como municipales, aunque con el caos consiguiente deben reintroducirlos. Como curiosidad, en las elecciones a juraduría del año siguiente 1521, los seis jurados pertenecen a los agermanados.

    La muerte de Juan Llorens líder moderado de las Germanías, facilitó que el radical Vicente Peris tomase el timón de la revuelta. El movimiento se extendió posteriormente por casi todo el reino, quedando ciudades como Jérica, Onda, Morella, Bocairente y Denia favorables a Carlos I y el resto de grandes ciudades a los agermanados. 

      El virrey llama a la nobleza a «host y cabalgada»  a finales de agosto, en preparación de la guerra abierta que estallaría en el verano de 1521.

      Todavía Carlos I hace un esfuerzo por controlar pacíficamente la situación enviando un negociador con cinco condiciones, pero los agermanados las rechazan

Desenlace


        Las tropas agermanadas mandadas por Vicente Peris, fueron desde Xátiva al encuentro de las tropas del conde de Mélito. Las tropas del virrey y de los nobles leales que habían llegado a Gandía, salieron de esta para enfrentarse a los agermanados el 25 de julio de 1521, día de Santiago apóstol patrón de España, con unos 500 caballos, 4.000 infantes, algunos de ellos manchegos a sueldo, que pensaban más en el botín que en pelear, y artillería. Fueron vencedores los agermanados. 

      Después de la derrota el virrey y muchos nobles, entre ellos Juan de Borja, III  duque de Gandía y padre de San Francisco de Borja, partieron por mar hacia Peñíscola, mientras los agermanados bautizaban a la fuerza a los mudéjares en acequias utilizando ramas para esparcir el agua sobre las cabezas. Los convirtieron en moriscos. Eso es otra historia.

      Han habido intentos a posteriori de ocultar los hechos en algunos lugares para tratar de evitar represalias. Por ejemplo en Burriana el historiador coetáneo con las germanías Rafael de Viciana nacido en Burriana, intentó silenciar el movimiento agermanado en ella.

                                   

                                                               Plano de Burriana según Viciana


      Como consecuencia de una investigación de Vicente García Edo en los archivos municipales de Castellón, se ha podido comprobar que a primeros de julio de 1520, se había constituido en Burriana una junta dels Tretze, jurando el agermanamiento sobre libros sagrados y llevando libro registro de todos sus actos.

      Consta que en junio de 1520 el virrey  desde Xátiva envió carta al Consell municipal de Burriana exhortándolos a seguir fieles a la corona, cosa que aunque el Consell hizo, no fue así en todo el pueblo como hemos visto.

   Curiosamente, coincidió que en esas fechas, ya constituida la germanía, hubo un intento de desembarco berberisco en la costa al sur de Burriana, rechazándolo los agermanados

     Al igual que los agermanados de Castellón y Villarreal, los de Burriana fueron derrotados en Benicassim por el duque de Segorbe el 4 de julio de 1521, acabando con la insurrección en la zona.

     Tras las diversas alternativas militares y la intervención de las tropas imperiales, poco a poco los agermanados son derrotados. Primero volvió Valencia a la obediencia al virrey, donde fue muerto Vicente Peris, el líder radical que había vuelto a la ciudad.  Xátiva y Alzira quedaron como último reducto de ciudades agermanadas. Un enviado de Adriano de Utrecht ahora ya Papa Adriano VI hizo un intento de mediación. 

     El intento no tiene éxito y el conde de Mélito prepara el ataque final.  Xátiva  cae en septiembre y Alzira en diciembre de 1522,  con lo que finaliza definitivamente la guerra.


                                       Paz de las Germanías.  Marcelino Unceta, Siglo XIX,  Diputación provincial de Zaragoza

     Posteriormente, en 1524 mediante una bula del Papa Clemente VII, este liberó a Carlos I de cualquier juramento previo que pudiese haber hecho comprometiéndose a respetar la religión de los todavía mudéjares.

     En 1525 se dictó un decreto de expulsión de los mudéjares que no quisieran bautizarse, que provocó en las tierras del duque de Segorbe la única rebelión mudéjar de importancia sobre el bautismo. Ya era virreina de Valencia Germana de Foix.

     Dicha rebelión empezó en Benaguacil, donde el ejército les venció utilizando artillería en febrero de 1526, huyendo y refugiándose en la sierra de Espadán los más recalcitrantes, animando en su marcha a los musulmanes de los pueblos de Vall de Almonacid, Vall de Uixó, etc., a unirse a la rebelión.

     Los musulmanes rebelados, eligieron rey a un vecino de Algar, que tomó el nombre de Almanzor

     Después de unos seis meses de gran resistencia, saqueo de Xilxes y robo del sagrario incluido, y con la ayuda de tres mil lansquenetes alemanes camino de Italia, en septiembre fue sofocada la rebelión, indultando Carlos I a los que quisieron bautizarse. Ya no habían musulmanes (nominales) en el reino de Valencia


Curiosidades

   Hubo muchos elementos interesantes en este apasionante episodio de la historia valenciana. Uno de ellos fue que después de las primeras victorias Agermanadas al sur de Valencia, los agermanados obligaron al bautismo forzoso de los musulmanes en las zonas de la Ribera y La Safor, algunas veces en el río, salpicándoles el agua del bautismo con ramas, escobas y demás utensilios.

      Hay que tener en cuenta que los musulmanes eran en general agricultores en los señoríos de los nobles y peleaban a favor de estos. Además debido a la mentalidad milenarista de las Germanías, los musulmanes eran parte del problema a erradicar y la lucha contra ellos revestía  la forma de una cruzada religiosa.

     Una vez acabada la guerra tuvo lugar una reunión eclesiástica para decidir la validez de dichos bautizos forzosos, que fueron declarados válidos, no por la voluntad de los bautizados, sino porque el sacramento se consideraba dispensado «correctamente». También se obligó al bautizo del resto de musulmanes del reino.


                         Grabado en madera del bautizo de mudéjares (en el reino de Granada). Entraron mudéjares y salieron moriscos

      Este bautismo tuvo consecuencias colaterales. Los musulmanes o mudéjares no estaban instruidos en el catolicismo, hablaban y vestían de modo diferente de los cristianos, etc., así que le presentaron a Carlos I varias reivindicaciones, como poder mantener sus atuendos, sobre todo los de las mujeres, seguir hablando algarabía (lengua que utilizaban los mudéjares, derivación de Al Arabilla), enterrar a sus muertos alrededor de las mezquitas (aunque estas estuviesen ya consagradas), la dispensa del impedimento de consanguinidad en los matrimonios ya efectuados y en los ya concertados (admitida por el Islam),  mantener a los alfaquíes (sabios de la ley musulmana) con las rentas de las nuevas iglesias, etc.

      Pero sobre todo se produjeron dos grandes consecuencias para los mudéjares: la primera era que hasta ese momento pagaban impuestos mayores que los cristianos «viejos»  entre cuatro y cinco veces más, y ahora al haber sido cristianizados, reclamaban pagar menos.

    Ante esta reclamación, el rey aceptó que siguiesen con sus costumbres, forma de vestir, etc., por un periodo de cuarenta años a cambio de una determinada cantidad de dinero, pero, en referencia a los impuestos, su decisión fue «que se les trate como a cristianos sin perjuicio de parte».


Cuadro hasta ahora considerado de Vicente Masip, atribuido recientemente a su hijo Juan de Juanes, situado en la catedral de Valencia, donde aparece uno de los predicadores para instruir a los moriscos, el Venerable Agnesio, abajo a la izquierda con un libro en la mano.

      La otra gran consecuencia fue que a partir del momento en que fueron cristianos, la Santa Inquisición tenía competencia sobre ellos (anteriormente, al ser infieles, pero no herejes, la Inquisición no los podía procesar). También este punto se resolvió retrasando la actuación de la inquisición mediante la entrega de dinero al rey.

     Otra curiosidad, fue que una vez perdida Valencia y con los agermanados en horas bajas, apareció en Xátiva una figura mítica llamada L'encobert (el milenario emperador de los Últimos Tiempos que precederían a la venida de Cristo), presuntamente hijo del príncipe Juan (segundo hijo de los Reyes Católicos, que murió en 1497 estando casado), o sea, al L'encobert se le consideraba nieto de los RRCC y por lo tanto tendría legitimidad dinástica.

       Se trató de utilizar esta figura para relanzar el movimiento agermanado, pero este estaba ya sentenciado. L'encobert fue asesinado en Burjassot en mayo de 1522. Más tarde, aparecieron más «encoberts»  pero sin más trascendencia.

     Este falsario, realmente se llamaba Antonio Navarro y era un converso andaluz que decía que después de la muerte de su presunto padre, el príncipe Juan, fue llevado a Gibraltar, en fin, mucha imaginación ...... que caló en la época.

    Respecto a la represión posterior a la guerra, la inmediata posterior practicada por el virrey, el conde de Mélito, no fue especialmente dura, ejecutando a unas 35 personas.

      No así la de su sucesora en el cargo, Germana de Foix, que sí que la endureció, contándose por decenas las ejecuciones de antiguos agermanados, se calcula que ejecutó a unas 106 personas.

     Hasta 1528 en que se concedió el perdón general, siguió la represión pero centrada en elementos pecuniarios y tierras.

                                                  
                                                             Germana de Foix, anónimo del siglo XVI


     Germana de Foix, había sido la segunda mujer de Fernando el Católico, y seguramente amante temporal del rey Carlos I, que la nombró para el cargo de virreina.

    Otra consecuencia muy importante fue que al haber tenido que intervenir las tropas imperiales, ya que los agermanados habían derrotado en el sur de Valencia a las tropas nobiliarias, el control por parte de la nobleza de la estructura de poder en Valencia fue  decreciendo y sustituyéndose por el poder de la realeza.