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martes, 20 de octubre de 2015

RETABLO DE LA SANTA CRUZ



                                                              Retablo de la Santa Cruz. Miquel Alcanyis. Museo San Pio V

     INTRODUCCION

     ¿Podía la Santa Cruz, La Cruz donde Cristo fue crucificado, provenir de un árbol cualquiera?, la leyenda dice que no. En este retablo, realizado en el estilo gótico llamado Internacional, el pintor valenciano Miquel Alcanyis relató algunas vicisitudes del árbol del que se hizo la Santa Cruz.

     Para conocer de dónde viene esta leyenda, hay que recordar que en el siglo XIII el fraile dominico y arzobispo de Génova Jacobo de la Vorágine, recopiló en uno de los libros que mayor influencia ha tenido en la iconografía de la pintura medieval, La Leyenda Dorada, hagiografías de los santos y tradiciones orales sobre algunos hechos religiosos, entre ellos la leyenda de la Santa Cruz.

La iconografía de la pintura desde el románico hasta prácticamente el siglo XIX, bodegones, retratos y motivos militares aparte, se basa fundamentalmente en tres libros: La Biblia y algún motivo sacado de los evangelios apócrifos, el libro de Ovidio " Las metamorfosis" para los temas mitológicos- por cierto, Ovidio fue contemporáneo de Cristo- y " la leyenda dorada" (quizás el menos conocido de los tres) para la vida y milagros de santos y algún que otro tema religioso.

     De la Vorágine dividió la Leyenda en dos partes, “La invención de la Santa Cruz” y “La exaltación de la Santa Cruz”, partes que el artista  Alcanyis situó en este retablo en las calles laterales, dejando en la calle central la escena de la crucifixión debajo del doselete.

     En este retablo pintado hace unos 600 años no se conserva la predela o banco -la parte inferior  rectangular del retablo-. Si que la conserva la del retablo de San Bonifacio Ferrer pintado por el florentino Gherardo Starnina que trabajó en Valencia a finales del siglo XIV y principios de XV, cuadro situado en el museo a la derecha de este, y que influyó en la pintura valenciana de la época y también, claro está, en nuestro retablo.



Retablo de Fray Bonifacio Ferrer de Gherardo Starnina donde se ve la predela o parte inferior enmarcada en negro, desaparecida en nuestro retablo

     La leyenda de la Santa Cruz fue un tema iconográfico medieval relativamente usual que fue utilizado por diversos pintores. Una de las versiones más conocidas es la de Agnolo Gaddi para la iglesia de la Santa Croce de Florencia



          Agnolo Tadeo Gaddi, Iglesia de la Santa Cruz en Florencia. Santa Helena descubriendo la verdadera cruz.

 En otra representación posterior, Piero della Francesca pintó la leyenda para la iglesia de San Francisco en Arezzo, en la Toscana Italiana.



       Salomón recibe a la reina de Saba. Pasaje de la Leyenda Dorada que no está representado en nuestro retablo. Piero Della Francesca, Iglesia de San Francisco en Arezzo.

     En la corona de Aragón también hay un retablo de la Santa Cruz de finales del siglo XV, encargado para la iglesia de la Santa Cruz de Blesa (Teruel), obra de Miguel Ximénez y Martín Bernad, que se encuentra actualmente en el Museo de Zaragoza.



Santa Helena y el emperador bizantino Heraclio con la Santa Cruz en Jerusalén. .....Aunque vivieron con unos 300 años de diferencia….. Museo de Zaragoza.

      Volvamos a nuestro retablo.

     DESCRIPCIÓN DEL RETABLO

     Este retablo que tenemos en el Museo de San Pío V fue encargado por una familia noble valenciana (los Pujades), cuyo escudo heráldico aparece sostenido por ángeles al lado de cada uno de los protagonistas de la Anunciación y también en el ático al lado de Cristo, y realizado a primeros del siglo XV, para la capilla claustral de la Santa Cruz del convento de Santo Domingo de Valencia (hoy capitanía militar). 



          Convento de Santo Domingo con el nº 17, basado en el plano del padre Tosca de 1704. a su izquierda, pegada a el, la ciudadela o casa de las armas.

     CALLE CENTRAL

     En el ático de la calle central, vemos entre pináculos a Cristo bendiciendo con la mano derecha, mientras en la izquierda sostiene un libro con las letras alfa y omega como representación del principio y fin de todas las cosas, creadas por Él. Está enmarcado por pináculos góticos y un arco ligeramente ojival rematado con frondas.



                                                         Pináculos enmarcando el ático y pináculos y arco con frondas cerrando a Cristo

     Debajo del ático, encima del doselete se representa el juicio final con la imagen de Cristo. Tiene los estigmas de la pasión en el costado, manos y pies y está rodeado por ángeles trompeteros que despiertan a los muertos para que salgan de sus sepulcros con serafines y querubines detrás suyo.

      Los resucitados, dibujados de medio cuerpo, algunos desnudos, en general están recubiertos por una túnica con transparencias, de bastante mérito técnico al estar el retablo pintado al temple.



                                                                                                Resurrección de los muertos

     Por último, el cuerpo de la calle central está ocupado por una crucifixión, también con San Dimas y Gestas (fijarse las distintas expresiones de ambos), con los personajes clásicos al pie de la Cruz.



                                                   La sangre de Cristo salpica el manto de la Virgen, en una iconografía nada usual.

     Muestra en su parte inferior derecha a unos soldados que echan a suerte la túnica de Cristo tal como dice el evangelio de San Juan  “después de dividir sus ropas en cuatro partes, como la túnica no tenía costuras, se la jugaron a suertes” ( a los dados según la iconografía usual del barroco, a la "pajita" más larga como en este retablo….?). 

     Esto concuerda con lo que dice el libro de los Salmos “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.” y los Evangelios (textual el de San Juan)



                                                                                                 Véase los trajes de los soldados romanos jugandose la túnica a la "pajita" más larga.

     Obsérvese que en la iconografía medieval, los ladrones suelen estar atados a la cruz,  ya que a los condenados normalmente se les ataba a la cruz con cuerdas y no clavados como Cristo (con lo que también se cumple lo que dicen los Salmos “han taladrado mis manos y mis pies” y los propios evangelios).



También tienen los dos ladrones las piernas rotas como solía ser habitual , mientras que a Cristo en lugar de quebrarle las piernas, el centurión romano Longinos (luego San Longinos) le clavó la lanza en el costado derecho. 

     Así  lo describe el evangelista Juan, «Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas», y así se cumplió una vez más la profecía del libro de los Salmos: «El guarda todos sus huesos;  ni uno de ellos será quebrantado. » 

      CALLES LATERALES

     En la parte superior de las calles laterales, tenemos una Anunciación en la que aparece el arcángel Gabriel portando un lirio, símbolo de pureza, a la izquierda. A la derecha está la Virgen con la mano derecha extendida, en actitud de sorpresa vestida con los colores azul –como madre celestial - y rojo – símbolo de la pasión de Cristo-. Los escudos heráldicos, como ya hemos dicho, son de la familia del comitente del retablo



El arcángel Gabriel con el ramo de lirios


La virgen en posición de sorpresa (conturbatio) con la mano derecha extendida y el libro en la izquierda

     En las calles laterales, se representan pasajes basados en el ya comentado libro «La Leyenda Dorada» .

     En la parte izquierda se presentan tres escenas sacadas del capítulo de este libro “la invención de la Santa Cruz“ y en la parte derecha otras tres escenas correspondientes al capítulo “La exaltación de la Santa Cruz” tal y como el fraile dominico separó ambas narraciones.

      CALLE IZQUIERDA

     En la calle de la izquierda vemos en la parte superior dos escenas en el mismo marco. Arriba aparece Set, el tercer hijo de Adán, cuando se dirige a las puertas del paraíso para pedir óleo del árbol de la misericordia para ungir con él a su padre (Adán) enfermo, y recibe del arcángel San Miguel un tallo que debe plantar en el monte Líbano. De este tallo, como habréis adivinado, saldrá la madera para hacer la Santa Cruz.



        Set recibiendo el tallo. Por cierto según La Voragine - siglo XIII-, "Conviene advertir que según fuentes fidedignas, Cristo murió cinco mil ciento noventa y nueve años después de que Adán pecara".
     
     La fecha de la creación de la Tierra ha sido motivo de varios estudios "serios" basados en la Biblia, por ejemplo, en el siglo XVII el arzobispo de Armagh, James Ussher, primado de la iglesia anglo-irlandesa, estimó que el hombre había sido creado en la madrugada (9 de la mañana seguramente....) del 23 de octubre del año 4.004 antes de Cristo, y que, por ejemplo, el diluvio universal había ocurrido allá por el año 2.359 a.c.......
 
      En la parte inferior, Set se inclina sobre Adán, su padre, muerto sujetando  el tallo que le había entregado el arcángel.


Adán, ya muerto, rodeado de sus descendientes

     El libro citado contiene un pasaje, no representado en este retablo, qué resulta  interesante para seguir el rastro de la futura Cruz. En él se explica que Salomón (sin conocer la historia) cortó el árbol que había crecido del tallo plantado por Set para hacer un puente. 

     La reina de Saba que iba a visitar a Salomón, al ver el madero en el puente tuvo una revelación y  le dijo a Salomón que algún día sobre ese madero habría de morir el Salvador. –Cuadro de Piero della Francesca comentado al principio del post-.

     Salomón entonces lo enterró profundamente con el fin de que se perdiera y no se cumpliera la revelación de la reina de Saba.  Sin embargo el madero apareció oportunamente poco antes de la pasión de Cristo y fue utilizado para construir la cruz donde Cristo fue crucificado.....

     En la parte central de la calle de la izquierda se representa la batalla de puente Milvio, un puente cercano a Roma, en el año 312 d.C., en la que Constantino derrotó a su rival por el imperio romano Majencio.

      En la parte superior a la derecha se ve la cruz que, según la leyenda, se le apareció a Constantino, representado aquí rezando (cuando en realidad en ese momento era pagano) delante de su tienda.



                                                                                       Constantino rezando vestido de cruzado

     Resulta interesante el anacronismo de los ropajes de los combatientes, a los que se representa como cruzados y musulmanes, es decir, los combatientes por la Fé (como figuradamente eran las tropas romanas de Constantino) y los enemigos de la Fé (el Islam) en la época medieval o sea, cuando el retablo fue pintado. Seguramente fue pintado así para acercar y hacer más entendible el grabado a los feligreses.



Batalla de puente Milvio

     Después de la victoria de Constantino, su madre, Santa Helena,  que sí que era cristiana, viajó a Jerusalén en búsqueda de la Santa Cruz, y así enlazamos con la tercera escena que también narra dos momentos distintos.

     En la parte izquierda vemos a un judío llamado Judas, que fue convencido por la “persuasiva” Helena para que le dijese donde se encontraba enterrada la Cruz, indicando el lugar donde cavar en el monte Calvario (Gólgota en Hebreo)  y de encontrar las tres cruces. Este Judas se convirtió al cristianismo y  terminó siendo ungido obispo de Jerusalén con el nombre de Ciriaco.



Judas, con manto azul, indicando el sitio donde excavar

     En la parte derecha, vemos a la misma Santa Helena averiguando cuál de las tres cruces era la verdadera cruz de Cristo. Según cuenta Santiago de la Vorágine, Santa Helena la identificó poniendo sucesivamente sobre las tres cruces a una enferma desahuciada por los médicos. La tercera cruz fue la que operó el milagro de la curación.

      Con ello pudo identificarla Santa Helena como la Cruz en la que murió Cristo. (El narrador cuenta también otra posible versión en que la mujer no estaba enferma, sino muerta e iba en comitiva a ser enterrada, y la Cruz la resucitó.)..... – Escena también representada en Florencia al principio de este post-



Santa Helena, se trajo de vuelta un pedazo de la Santa Cruz, origen de parte de los Lignum Crucis existentes hoy.

      CALLE DERECHA

     Posteriormente, en el siglo VII, el emperador persa Cosroes II arrebató Jerusalén al imperio Bizantino y se llevó la Santa Cruz a su capital. El emperador Bizantino Heraclio se propuso entonces recuperar la reliquia y declaró una guerra que, según narra La Vorágine, se decidió en un combate singular entre Heraclio y el hijo de Cosroes.

     Esto es lo que se representa en la parte superior de la calle derecha sobre un puente, duelo que, evidentemente, fue ganado por el cristiano Heraclio.



Combate singular entre Heraclio y Cosroes hijo

     Debajo, se representa el momento en que Heraclio mata a Cosroes II con un puñal después de haberle dado la oportunidad de convertirse, a lo que el persa se negó. 

     Heraclio se "acercó" a Ctesifonte, la capital del imperio persa Sasánida, a orillas del rio Tigris, donde se desarrolla la siguiente escena:

     En la iconografía de la escena el pintor hace referencia a que Cosroes, para ofender a Heraclio, colocó una disposición similar a la Trinidad: él mismo en el centro como Dios Padre, con la Cruz a su derecha como Dios Hijo y con un gallo a su izquierda como el Espíritu Santo, en claro desafío a la religión cristiana. 



Obsérvese la distribución, Cosroes como Padre, La Santa Cruz simbolizando al Hijo, y el gallo encima de una columna como el Espíritu Santo

     La última escena representa la devolución de la Santa Cruz a Jerusalén. La tradición, narrada por La Vorágine, dice que al intentar Heraclio entrar en Jerusalén para devolver la Cruz con sus lujosos ropajes imperiales, la puerta de Jerusalén se derrumbó impidiéndole la entrada. Heraclio entonces se despojó de ellos y ataviado solo con su túnica en señal de humildad, pudo entrar en Jerusalén y devolver la Cruz.



                                                                               El emperador, descalzo y con una túnica por toda pompa

     Hay que tener en cuenta, que los pintores góticos no perseguían  representar la perspectiva ni la relación de tamaños tal como nosotros lo entendemos. Esta visión  naturalista fué evolucionando hasta el Renacimiento.


lunes, 30 de marzo de 2015

RETABLO DE LOS SACRAMENTOS

RETABLO DE LOS SACRAMENTOS    de Gherardo Starnina

Museo San Pio  V, Valencia

     


                      La pintura Gótica y su llegada a Valencia   

     La pintura etiquetada como Gótica se empezó a desarrollar después del estilo románico que era más hierático, sobre el siglo XIII. En primer lugar apareció el estilo denominado gótico lineal, con el característico predominio de la línea marcando los contornos y ciertamente bidimensional.

     En Valencia uno de los restos mejor conservados que quedan de ese estilo a caballo entre el románico y un gótico mas evolucionado, están en la capilla de San Miguel en la iglesia de San Juan del Hospital. Están hechas al temple y no al fresco como era usual al pintar en las paredes.


Bóveda de la capilla de San Miguel

      Los años van dando paso a otros tipos de pintura, también etiquetados como gótica, en la que se manifiesta la gran influencia sienesa y toscana, de artistas como Duccio o Giotto, al igual que la influencia bizantina con los fondos dorados y cierto tipo de iconografía


                                         Pintura de estilo italogótico de evolución hacia el gótico internacional. Llorens Saragossá. Museo San Pío V. La virgen le da a San Lucas (patrono de los pintores) su Verónica, su Vera imagen.

    La evolución del estilo se va reflejando en el modelado de las figuras, también en que se va intentando conseguir la tridimensionalidad. Además puede apreciarse un inicio de estudio de la anatomía humana, de la representación del sentimiento, de la preocupación por la luz, etc.

     Hasta la llegada del gótico tipo flamenco ya entrado el siglo XV, se mantiene de forma general el fondo de pan de oro y la forma de composición, también traída de Italia, del tríptico con sus calles -divisiones verticales- y predela –la parte inferior-, así como la utilización de la pintura al temple sobre tabla de madera  unida por clavos de hierro forjado. Madera de pino en el tríptico que nos ocupa.

    Ya llegado el estilo llamado Gótico Internacional, un pintor florentino, Gherardo Starnina se afincó por unos años a finales del siglo XIV en Valencia. Trajo novedades pictóricas que influyeron en los pintores valencianos del momento.

                                   Antecedentes del retablo.

     Nuestro retablo fue encargado por el cartujo Fray Bonifacio Ferrer a finales del siglo XIV, para la capilla de la Santa Cruz en la valenciana Cartuja de Porta Coeli fundada en 1272. La capilla de la Santa Cruz fue consagrada el 24 de febrero de 1392.

     Bonifacio Ferrer era hermano de San Vicente Ferrer- patrón de la Comunidad Valenciana-. Fue un gran jurista de su tiempo que intervino como uno de los tres representantes Valencianos en el Compromiso de Caspe en 1412. Este Compromiso cambió pacíficamente la dinastía tradicional de la Corona de Aragón, herederos de Jaime I, a la castellana de los Trastámara.


Se puede ver a Bonifacio con el hábito cartujo a la izquierda del cuadro, al lado de su hermano San Vicente Ferrer –dominico-, junto a los otros siete compromisarios en Caspe. Francisco Marin Bagüés, 1912, Diputación provincial de Zaragoza

     Al fallecer su mujer y sus hijas en una epidemia de peste a finales del siglo XIV, reflejado en la predela de nuestro retablo como veremos, Bonifacio se hizo monje Cartujo. Estando en la Cartuja de Porta Coeli encargó este retablo al pintor Florentino Gherardo Starnina que por aquella época trabajaba en Valencia como hemos indicado. 

      En su estancia en esta Cartuja Bonifacio Ferrer realizó la traducción de la Biblia desde la “Vulgata”, (aquella Biblia traducida al latín por San Jerónimo de Estridón en el siglo V)  a una lengua romance, “de lengua latina en la nostra Valenciana per lo molt reverend micer Bonifaci Ferrer”, como textualmente aparece en su edición impresa en 1477/78. 

     A pesar de tratarse de una Biblia (o justo por eso), la inquisición la prohibió, ya que se consideraba que la única traducción a seguir era la Vulgata y que otras versiones podían llevar al pueblo a desviaciones teológicas

                         EL RETABLO

     Vayamos a describir someramente el retablo:

     Parte superior: En el ático de la calle central vemos a Cristo que desde el cielo viene a juzgar a vivos y muertos, aquí rodeado por la Mandorla mística como signo de su majestad, la Virgen María y San Juan Bautista.

     El pintor ha utilizado la típica figuración iconográfica de la Déesis, con la Virgen y el Santo  en actitud de súplica intercediendo por los muertos. Estos al sonido de las trompetas de los ángeles salen de sus sepulcros, entre ellos un cardenal y un obispo, reconocibles por el capelo cardenalicio y la mitra arzobispal, además de hombres y mujeres, algunos desnudos. 

    Cristo les muestra las llagas de la crucifixión, significando que está intercediendo por ellos ante Dios Padre.



                                                     Cristo rodeado de ángeles con las Armas Christi

     Observar que Cristo está rodeado por cuatro ángeles que llevan los elementos de la pasión: una cruz, clavos, la corona de espinas, el látigo de la flagelación, la lanza que le atravesó el costado y la esponja.

     En el ático de las dos calles laterales, vemos una Anunciación. En el de la izquierda  el arcángel Gabriel arrodillado, con una filacteria con la salutación a Maria “ gratia plena Dominus tecum…” debajo de un gablete adornado con frondas en su parte superior y pináculos a los lados.


                                               Gablete (la parte angular) con frondas, entre pináculos

                                                      Arcángel Gabriel con la filacteria     

     En la parte derecha vemos, dentro de la misma composición arquitectónica de gablete con frondas y pináculos, a la Virgen Maria en posición de humildad y aceptación. Vemos que de un pequeño pozo salen azucenas blancas (símbolo de la virginidad de María) y en la parte superior esta el niño Jesús con la cruz que desciende hacia el rostro de la Virgen.

     La iglesia proclamó a María como madre de Dios en el concilio de Éfeso en el año 431, y la virginidad perpetua de María, antes y después del nacimiento de Jesús en el concilio de Letrán en el año 649.

    La Iglesia también afirma que Maria fue inmaculada (nacida sin pecado original en anticipación de la especial misión de que llevaría en su vientre al hijo de Dios) en una bula de Pío IX en 1854. Evidentemente, la tradición de la iglesia ya los daba por descontados.

    El cuarto dogma sobre la Virgen, el de su Asunción a los cielos, fue proclamado por el  papa Pío XII en noviembre de 1950: "declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

                                        
                                               Virgen Maria aceptando ser madre de Dios

      La escena principal de la calle central es una crucifixión con la cruz de Cristo en forma de Tau, ultima letra del alfabeto hebreo que simboliza la salvación según el profeta Ezequiel, apareciendo de nuevo la letra Tau en el Apocalipsis como signo de los elegidos.

    Por la parte posterior de la cruz sobresale el árbol de la vida, en referencia al relato de la creación donde Adán y Eva fueron expulsados del paraíso no pudiendo disfrutar más del árbol de la vida. Según los padres de la iglesia, el árbol de la cruz es el nuevo árbol de la vida porque a través del sacrificio de Cristo el hombre puede regresar al paraíso.

   De la herida del pecho de Cristo salen siete hilillos de sangre que se derraman sobre las representaciones de los siete sacramentos situados en sendos cuadrifolios a los lados de la cruz.

     Los sacramentos fueron definidos solemnemente en El Concilio de Trento -­ el retablo es unos 150 años anterior al concilio de Trento-, a mediados del siglo XVI. No obstante ya desde el siglo XII se consideraba que los sacramentos eran siete: Bautismo, Eucaristía, Orden sacerdotal, Confirmación, Penitencia, Matrimonio y Extremaunción.


                                                   Cuadrifolio de la confirmación

       Desde detrás del travesaño de la cruz, sale el árbol de la vida. A él está fijada  la cartela “INRI” (Iesus Nazarenus  Rex Iudaeorum). Por encima hay un pelícano en su nido que se agujerea el cuello de donde salen hilillos de su sangre con la que alimenta a sus hijos. Es un claro paralelismo con la crucifixión de Cristo y la alimentación espiritual  de sus hijos, los hombres, mediante los sacramentos.

     Además, la simbología puede estar basada en lo que dicen los Salmos, que en el 102,6 dice  "De veras me parezco al pelícano del desierto"


                                                 Pelícano en el nido y cartela de INRI

     En la parte inferior izquierda de la cruz sitúa el pintor a la Virgen con una espada atravesando su pecho, en referencia al evangelio de San Lucas, donde se le profetiza que "una espada te atravesara el alma a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones".



                 Detalle donde se aprecia la espada clavada en el pecho de la Virgen

   También aparecen San Juan Evangelista barbilampiño y muy joven, de acuerdo con toda la tradición iconográfica, Maria Magdalena, Maria de Cleofás- madre de Santiago el menor y de Judas Tadeo-  y a otra mujer, esta sin nimbo.

    En la parte inferior derecha se sitúan soldados y judíos, entre ellos Longinos con la lanza, posteriormente, San Longinos.


                                                    Panel central del retablo

     Parte de la sangre de Cristo llega al suelo -debajo del cuadrifolio de la extrema unción- simbolizando que la redención es universal, para todos los hombres que pisan la tierra.

     En el panel izquierdo  del retablo, vemos, siguiendo los hechos de los Apóstoles, el momento de la conversión de San Pablo cuando en su viaje a Damasco para encontrar y prender cristianos, es deslumbrado por una luz repentina, cae del caballo y oye una voz “Saulo, Saulo, por qué me persigues?”.

     Es interesante que esta escena del caballo no sigue a los Hechos, ya que éstos solo dicen que "cayó en tierra". Saulo se levantó ya cambiado interiormente. Pasó tres días sin vista (tiempo en que fue catequizado por revelación de Cristo), y en ayuno. 


                                                      Saulo cayendo del caballo

     En la parte superior, está Cristo señalando a Saulo, con un ángel a cada lado.


                                                    Detalle de la cabeza de Saulo

     Son característicos del Trecento italiano la manera de pintar las rocas, que parecen de “cartón-piedra”, el caballo y su rizada crin, etc., introducidos  por el florentino Starnina. Tuvo  influencia en los pintores valencianos contemporáneos.

     En la tabla situada a la derecha de la crucifixión está representado el bautizo de Cristo en el río Jordán.  El Padre con la mandorla mística rodeado de ángeles con distintos colores: los Serafines se representan de color rojo y los Querubines de color azul. Estos últimos tienen, además de dos  alas abiertas, otras dos  plegadas sobre el cuerpo. Se dice que los Serafines “deberían” tener 3 pares de alas.


                                              Detalle de Cristo y varios tipos de ángeles 
 
     El bautismo está enmarcado entre rocas similares a las de la caída de San Pablo. Podemos ver  un león en las rocas que vemos a la izquierda , como símbolo bíblico de que Cristo es el León de Judá.

   El pintor realiza una preciosa transparencia (muy meritoria en la pintura al temple) con las piernas de Cristo y parte del paño de pureza, sumergidos en el Jordán, mientras San Juan Bautista, que es el patrón de los Cartujos a cuya orden Bonifacio Ferrer pertenecía, pintado con unos largos dedos de los pies, desde la orilla se inclina para coger agua con el cuenco para el bautizo de Cristo.

    Indicar también que Bonifacio profesó cartujo el día de la festividad de San Juan Bautista, el 24 de Junio

    A la derecha del río, también sobre la orilla, hay tres ángeles, uno de ellos con el manto para cubrir a Cristo.


                                                                Bautismo de Cristo   

      Entre ambas escenas está el Espíritu Santo. La Biblia dice “Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús salió del agua y entonces se  abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venia sobre Él. Y una voz desde los cielos dijo: Este es mi hijo, el amado, en quien me he complacido”.

Predela:

  En el centro de la predela, está Cristo como” Varón de Dolores", denominación que sigue al profeta Isaías cuando afirma que " Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores....".

   Cristo está sostenido por un ángel doliente, la Virgen de espectadora sufriente y San Juan Evangelista–véase la similitud de rostros con el San Juan del pie de la cruz-.


                                                          Varón de Dolores 

     Si miramos a la izquierda de la escena central veremos la lapidación de San Esteban que viste la dalmática de los diáconos y mira hacia la mano divina pidiendo perdón para los que le lanzan piedras, a semejanza de Cristo en la cruz. Bonifacio Ferrer, el comitente del cuadro, había sido bautizado en la iglesia de San Esteban en Valencia, quizás este es el motivo para elegir esta escena en el retablo.

     San Esteban fue el primer mártir cristiano. Murió apedreado y los Hechos de los Apóstoles dicen que Saulo, luego San Pablo, sostenía las túnicas y mantos de los que lanzaban las piedras, como está reflejado en la escena. San Esteban murió cinco meses después de Cristo


                                                   Lapidación de San Esteban

     A la derecha de la escena central hay una representación  compuesta de dos partes. En la parte  derecha, a pesar de la posición del sayón (verdugo) y de que la espada no tenga sangre, aparece ya San Juan Bautista decapitado. En la parte izquierda Salomé, la hija de Herodías, le enseña a Herodes Antipas la cabeza de San Juan. Ocurrió en el banquete de la fortaleza de Maqueronte.


                                                       Salomé enseñando la cabeza de San Juan Bautista

     Observar que estos artistas, no buscaban la perspectiva y las proporciones de las figuras y arquitectura con el mismo criterio que tenemos nosotros, la perspectiva “natural” llegó a su cenit en el Renacimiento.

     En los dos extremos laterales  de la predela, tenemos escenas relacionadas con el comitente Bonifacio Ferrer. En el extremo derecho, aparecen su mujer y sus hijas, que habían muerto en una epidemia de peste, rodeadas por la  luz de gloria y mirando a Cristo, como símbolo de su aceptación en el Cielo.


                                                           Jaumeta Despont y sus siete hijas

     A la muerte de su esposa, a finales del siglo XV, Bonifacio ingresó como Cartujo. Está representado en el extremo izquierdo arrodillado con el hábito blanco cartujano con dos de sus hijos vivos después de la epidemia de peste. (Tuvo cuatro hijos varones, los otros dos han sido ignorados en este retablo, seguramente por su muerte prematura).


                                             Bonifacio Ferrer, al fondo la cartuja de Porta Coeli

En las entrecalles del retablo, aparecen reyes y  profetas bíblicos, algunos reconocibles, como el rey David, todos ellos con filacterias.


                                                       Rey David, segunda figura de la entrecalle derecha